La operación Carmona, por llamar de alguna forma a la última torpeza de Sánchez, está por explicar. Aparentemente deja sus cosas peor de lo que estaban. Si el aspirante socialista a la presidencia del Gobierno pretendía regalar a Podemos mayor confort en el consistorio madrileño, le ha salido el tiro por la culata. Con Carmona como verso suelto dentro del grupo socialista la situación de Carmena es hoy más inestable que hace una semana,
No cabe suponer que la caída de Carmona persiguiera tal inestabilidad. Sánchez sabe que alcanzar la mayoría parlamentaria necesaria para llevarle a La Moncloa depende de Podemos tanto o más que de sus propias fuerzas. Y así viene actuando desde que comprobó el mal de desafección que aqueja a los votantes socialistas de antaño; algo similar, por cierto, a lo que sucede en la orilla popular.
¿De qué puede tratarse, entonces? Cada vez con mayor frecuencia buscamos alguna lógica a lo que, sencillamente, no la tiene. Es lo que viene caracterizando decisiones como la que comentamos; y otras, como lo del exministro de Educación en la embajada ante la OCDE.
Por ello no conviene perder demasiado tiempo en elucubrar sobre el empellón propiciado por Sánchez a Carmona. Ya le ningunearon durante la última campaña electoral. El partido que suele adornarse con el manto de las primarias volcó sus mejores esfuerzos en el candidato al gobierno regional de Madrid, designado por el dedo de Sánchez, y dejó al pairo a quien las bases del partido querían ver al frente de la alcaldía de la capital. Continue Reading ▶






