Aunque de momento no lo parezca habrá de llegar el día en que este país nuestro se tome las cosas en serio. Pasará la resaca tras la borrachera de los últimos veinte días, la necesidad se hará virtud y comenzaremos de nuevo a llamar las cosas por su nombre. Para ello necesitaremos sacudirnos de encima las convenciones que se han apoderado de la superestructura política, cosa nada fácil en una sociedad, la nuestra, acostumbrada a que el poder, los que mandan, se lo den todo hecho.
De momento los síntomas no auguran ese tiempo mejor en el que las cosas sean de verdad. Nada es hoy como parece. Vemos que los grupos parlamentarios no son grupos, sólo agrupaciones de intereses y circunstancias; el Congreso, un circo, y los partidos, partidas.
Es aberrante que en las circunstancias presentes, cuando el desempleo es la mayor empresa del país y se avizora una crisis mundial sin precedentes; cuando desde un gobierno regional se atenta contra la libertad y la igualdad de los españoles, o el tercer grupo parlamentario del Congreso proclama su objetivo de cargarse el sistema; que cuando todo eso ocurre, nadie apueste un duro por la constitución ya de un Gobierno estable. Por fas o nefas demasiados parecen dispuestos a hacer suyo aquello del turuta cabreado, o descerebrado: “Que se joda el capitán, hoy no como rancho”. Continue Reading ▶






