Los tertulianos de partido es lo que tienen; alcanzan a hilvanar cuatro frases hechas que salpican con la consigna partidaria del día y poco más. No les pida usted otra cosa. Su horizonte dura entre cincuenta y ciento veinte minutos, depende del programa. Más allá no es que no vean nada, es que no quieren ver; así sencillo…
Ese podría ser el retrato más benévolo de Sánchez, que hoy ve a la Nación con el salvavidas de su traspiés electoral. Nadie hizo perder tanto al PSOE a lo largo de su centenaria historia como este pretendiente al papel de sucesor de Zapatero, que ya son ganas. Lo que en anteriores fiascos otros, como Almunia o Rubalcaba, saldaron con sendas dimisiones inapelables, Sánchez lucha por convertir la situación en el trampolín desde el que dar el último salto al vacío.
Alzarse con la investidura presidencial que los votos le han negado es el supremo interés de este antiguo tertuliano que incrustó en TVE Pepiño Blanco, en sus tiempos de comisario político del zapaterismo. Sabe que los podemitas no tendrán especial reparo en volver una vez más a auto rectificarse en eso del referéndum catalán como durante la campaña lo hicieron con todo lo que pudiera espantar votos del común. Continue Reading ▶






