Hay que ser cursis para diseñar la puesta en escena de la comedia que Iglesias y Sánchez protagonizaron el miércoles en el Congreso. Más cursis que un repollo con lazos. El paseo de la pareja en amigable conversación por la acera de la Carrera de San Jerónimo habría parecido propio entre dos personas normales si la imagen no hubiera sido destrozada por la inextricable barrera de cámaras y fotógrafos allí congregados para captar la acción.
Y qué decir de la escena de los sofás, dos mejor que uno, ante sendas tazas de café y platillos con pastas, dulce momento en que socialistas y leninistas de camisa azul se disponían a pasar más de dos horas hablando de cine y otras banalidades, pero ni un minuto en qué hacer por España…
Dejémonos de bromas, los ciudadanos merecen el respeto que les niega una clase política desprovista de la necesaria clase para hacerse respetar. ¿Qué piensan hacer estos candidatos sin candil, hasta cuándo seguirán abusando de los contribuyentes que atienden puntualmente a sus gastos, hasta dónde llegará el vodevil de entradas y salidas sin gracia ni sentido, hasta cuándo el juego de las sillas; sabrán cómo terminar la función que al cabo de tres meses seguimos soportando desde la primera fila? Continue Reading ▶






