Aquí no hay segundas vueltas. El afán nacional por mimetizarse con los de más allá conduce a expresiones absurdas. ¿Segunda vuelta como en la mayoría de las repúblicas presidencialistas? No. Aquí nadie se baja del ring, la mayoría sigue braceando como si el activismo fuera virtud política. Aquí nadie delega sus votos en favor del mejor colocado, o del peor con la esperanza de darle vuelta a las cosas.
Aquí cada cual sigue en sus trece, que no en vano es éste el país de aquel papa de Peñíscola, o de lo de Numancia y de tantos “no nos moverán” a lo largo de la Historia. De balotaje, poco
Más que de una segunda vuelta, lo que está por llegar es la revuelta. Qué tipo de revuelta es la cuestión pendiente. Para la RAE la palabra, un tanto polisémica, tanto define alboroto o alteración, como cambio de dirección de algo, o mudanza de un parecer a otro.
La partitocracia se tiene merecido el alboroto ciudadano dada su inoperancia real a la hora de resolver una ecuación tan sencilla como la de formar una mayoría de gobierno. No tiene perdón haber tirado por la borda seis meses, seis, cuando la nave va a merced de la borrasca que no cesa. Pero la ciudadanía, o sea nosotros, es pastueña. Sin excepciones, que ahí están los podemitas, tan indignados otrora como hoy silentes al acecho de presas mayores. Continue Reading ▶






