La escena se va aclarando, pese a la luz de gas que utiliza Puigdemont para manipular la realidad. Su primera respuesta al requerimiento del Gobierno constituye una demostración antológica de maltrato psicológico que viene sometiendo a toda la Nación, comenzando por su Cataluña natal.
Como si su arma única fuera el paso del tiempo, alarga la sin razón en que se ha metido con la esperanza de que el Estado acabe dudando de su propio ser, como Ingrid Bergman sometida a los ardides de Charles Boyer en aquella versión que Cukor hizo de Gaslight, origen de la expresión luz de gas.
A estas alturas parece claro que no verá satisfecha tal pretensión y que paso a paso la ley llegará para restablecer la normalidad brutalmente golpeada. La lentitud de todo proceso garantista tiene encendidos los ánimos de muchos ciudadanos, y así seguirán hasta no llegar a ver restablecida la democracia en aquella región, quizá dentro de un mes más.
Todo indica que vamos a estrenar aquí la prevención que la Constitución alemana dispuso hace setenta años para defender a sus ciudadanos de la vulneración de las reglas del juego que un Länder pudiera acometer. Cuando quisimos hacernos demócratas la nuestra lo adoptó treinta años después para evitar posibles desafueros en alguna de nuestras Comunidades Autónomas. Quién iba a suponer que tal caución, el art. 155, iba a estrenarse precisamente sobre Cataluña, donde sus ciudadanos la aprobaron con el 90,5% de sus votos. Continue Reading ▶






