Para empezar por su debido orden: miserables, los asesinos que ayer masacraron vidas en España. Estos, y sus maestros, son los grandes miserables de la tragedia; los demás, actores secundarios.
Hay algunos que, como Puigdemont, tienen tan errada la puntería que disparan en dirección opuesta al decir que es miserable sacar consecuencias políticas del atentado terrorista que heló ayer el corazón de Barcelona. “Mezclan cosas que no corresponden”, dijo esta mañana en su radio. Se refería sin duda a lo que ya es un clamor en la sociedad catalana: que ya está bien de política ficción.
Al titular de la Generalitat el editorial de un diario nacional le ha sentado como a los mansos un par de banderas negras, que no es que hagan más daño que las coloreadas pero sí que avergüenzan a sus mayorales. Decía El País algo tan natural como que el terror sembrado y las vidas cobradas por los asesinos deberían “devolver a la realidad a las fuerzas políticas catalanas que, desde el Govern, el Parlament o los movimientos por la independencia, han hecho de la quimera secesionista la sola y única actividad de la agenda política catalana en los últimos años”. Continue Reading ▶






