Aunque suele aparecer rodeada de un halo de misterio que a muchos despista sobre sus reales propósitos, Ada Colau tiene de hada tanto como la Peyton Flanders que interpretaba Rebecca De Mornay en La mano que mece la cuna, película de terror donde las haya. O sea, en el fondo, nada.
Ella es el recambio de los separatistas oficiales, hoy enredados en sus propias trampas; la alternativa que crece lenta pero firme, sin competencia dentro del frente sedicioso, partido entre prisioneros preventivos y fugados del país.
Colau minó el campo para evitar la entrada de la Agencia Europea del Medicamento. Desde que se sentó en el sillón del Ayuntamiento, frente por frente de la Generalitat, no dejó de poner obstáculos al desarrollo de las potencialidades de su ciudad. El freno a la instalación de nuevos hoteles o las tasas al turismo son indicios de lo que interesa a la madre de la plataforma contra las hipotecas, y de los movimientos okupa y antiglobalización barceloneses. Continue Reading ▶






