En los últimos tiempos el nivel de la gente dedicada al noble arte de la política, aquí y fuera de aquí, es lamentablemente exiguo. Excepciones hay, contables todas ellas con los dedos de una mano. Sería de enorme interés un estudio profundo sobre las causas de la degradación que sufre el ejercicio de la política en nuestro mundo occidental.
Aquí hay casos que superan lo esperpéntico; ahí están los golpistas catalanes. Se han erigido en auténticos maestros del surrealismo: lo de Puigdemont supera al José Luis Cuerda de Amanece que no es poco, y ni Groucho borracho de vino podría imaginar tantos dislates.
Pero sin tanto relumbrón circulan por los micrófonos y pantallas personajes como el socialista Sánchez, de talla no menos chata pero desmedidas ambiciones. Ha tardado en emborronar su foto en el balcón constitucionalista justamente las semanas que cabía esperar.
Sobre el PSOE se cierne la sombra del problema que hubo de enfrentar hace trece meses cortando las alas a su secretario general, que es el mismo que hoy marca la deriva del partido. Continue Reading ▶






