El país está sometido bajo la tiranía de imágenes que no merecen la menor atención. ¿Qué habremos hecho los españoles para soportar durante tantas horas a la relamida pareja enviada al rancio concurso de Eurovisión?
Como pastueños toros de lidia los ciudadanos acuden al engaño que cualquiera llegue a poner ante sus narices. La sumisión a los medios, lo noticioso, el chisme, la imagen, está agostando toda capacidad crítica en una sociedad que está viviendo en el filo de la navaja.
Los llamados políticos, esos personajes que de vez en cuando encuentra un hueco en los relatos de la actualidad, constituyen la prueba más clara de esta pérdida de sentido. Las cámaras y los plumíferos les tienen absorbidos palabras y pensamientos; sus mensajes han quedado rebajados a la dimensión del tuit, del titular de una noticia. Para qué explicarse, se dicen, si los encuestados no leen más, y los votantes acaban cayendo en las redes del eslogan.
Así es como la libertad acaba feneciendo, el pensamiento, como la justicia, rindiéndose al revuelo de las emociones, y la seguridad socavada por una bárbara incultura. Continue Reading ▶






