Napoleónico, pero sin la grandeza del corso. Y además, vía internet, para que quede bien claro quién bendice la hipoteca a la que se han sometido los señores de Iglesias y Montero para disfrutar de la privacidad que proporciona la vida en un chalet al pie de la sierra madrileña. Extraño complejo.
Del mundo de la política suelen surgir ideas torpes, malas y pésimas, como esta última. Torpe es la confusión de planos que los ha llevado a politizar su vida privada y a desdecirse de cuanto soltaron por sus bocas desde que asomaron a la luz pública. ¿Por qué no han defendido su derecho a rectificar tantas simplezas?
Mala idea es la de traspasar a su parroquia el juicio sobre ese derecho que asiste a toda persona libre. Vincular el resultado de la consulta a su permanencia al frente del movimiento es propio de un autócrata enfermizo como Luis XV, “après moi, le déluge”, no de un político del siglo por el que nos movemos. Además, ¿cabe alguna duda de que saldrá de los ordenadores algo diferente de lo que determine el mando? Continue Reading ▶






