Que el primer movimiento del molt xenòfob president Torra sería plantar cara a la razón nombrando un Govern de forajidos y secesionistas encarcelados estaba cantado. Es lo que corresponde a un individuo tan poco honorable como el vicario de Puigdemont a quien hay que reconocer su acierto a la hora de elegir lo peor de supremacismo. Las cosas, como son.
Esto va de cargarse de paciencia, tanta como la que hay que consumir para terminar de entender por qué la Justicia no abre ya juicio oral a los golpistas. El garantismo no puede estar reñido con el restablecimiento de la normalidad hasta el extremo que estamos sufriendo.
El Gobierno de la Nación hace en este punto concreto lo que le corresponde, no dar por nombrados a los cuatro delincuentes -por cierto, nada presuntos-, lo que no quita que lloverán recursos sobre los derechos políticos que puedan asistirles; es más, que les asistirían si no estuvieran implicados en un delito de sedición.
Lo que diga Bruselas, Estrasburgo o el sursum corda no debería provocar nada, ni siquiera indignación. Mientras piensen que el nuestro no es su problema seguirán mirando para otro lado… hasta que el suyo les estalle en las narices. Continue Reading ▶






