Catilina, hace dos mil doscientos años, también trató por tres veces ganar unas elecciones a Cónsul de la república romana. Inútilmente; no tuvo ocasión de mandar como quería ni siquiera tras la segunda conspiración en que se embarcó disfrazado de populista con el fin de encumbrarse como dictador. Cicerón lo fustigó en el Senado con piezas oratorias que quedaron grabadas en el bronce de la Historia.
“¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?” comenzaba una de sus Catilinarias, convertidas en fuente histórica sobre la ambición y desmanes del personaje. Viendo lo que estamos viviendo no resulta difícil recordar aquellos episodios que acabaron dando al traste con la República Romana, treinta y tres años después de la muerte de Catilina.
¿Hasta cuándo podrá Sánchez seguir agraviando la convivencia conquistada durante las cuatro décadas de democracia constitucional? No hay día sin escándalo. El último es el asalto a la división de poderes en que se ha embarcado con una alevosa argucia cometida con nocturnidad en una comisión del Congreso. Continue Reading ▶






