Lamentablemente tenemos al frente del Gobierno a un sujeto penoso; más que mentiroso, plagiario y presumido es un chisgarabís que improvisa cada vez que habla y siempre sin tener idea de nada. Por ello es inacabable el rosario de contradicciones que acumula en tan efímera vida política.
La imagen de la veleta le queda grande; demasiado alta para tan baja estatura moral. Siempre volátil y a merced del viento, la veleta ostenta la dignidad de permanecer enhiesta sobre las cumbreras de torres o estaciones meteorológicas; el zascandil no, se muestra agazapado sabedor de su escuálida base.
Las vueltas del doctor chisgarabís son de piñón fijo que gira engrasado por el afán de permanecer en el poder. En esa meta tiene cifrada su ambición y a ella sacrifica cuanto sea menester, sin los matices con que el gran Macchiavello adornaba sus lecciones al príncipe.
Porque el doctor es tosco aún cuando se desmienta con la soltura de la cantariña. Ayer tachaba al procés de golpe de estado como hoy lo devalúa, habla de endurecer las penas de la rebelión y también de limitarlas, pacta un techo de gasto, lo rompe firmando otro que vuelve a romper para terminar donde no sabe dónde porque se ha hecho un lío. Continue Reading ▶






