A cada pavo le llega su Nochebuena, que dicen en Colombia. Antes don Quijote había sentenciado que su San Martín le llega a cada puerco; el pavo acababa de entrar en Europa y Dios sabe si Cervantes tuvo ocasión de conocer al bicho que un jesuita se trajo de México. El caso es que el final de las desgracias de Venezuela parece ya cercano. No será una transición fácil pero Maduro parece ya maduro.
Deja el sucesor del golpista Chávez una sociedad partida, víctima de la hambruna, la corrupción, la represión y la demagogia del populismo postcomunista que ha respirado durante dos décadas. Conducir a treinta millones de venezolanos hacia un mundo de libertades, justicia, igualdad ante la ley y respeto al pluralismo no será menos difícil de lo que fue la travesía del desierto que Moisés impulsó hace cuarenta y cuatro siglos.
Aquellos cuarenta años que los judíos gastaron para alcanzar la tierra prometida habrán de cumplirlo los dirigentes democráticos en no más de un par de años. Mucha hambre física han de saciar, pero también mental para despabilar los restos calcinados de la dictadura. Y determinación para limpiar el país de los comandos castristas que controlan desde la sanidad hasta la inteligencia de la seguridad y fuerzas armadas. Continue Reading ▶






