Acompañado por su esposa, Sánchez subió al avión oficial para dar un mitin desde la primera avenida de Nueva York a los españoles que se resisten a valorar sus méritos. La Sala de la Asamblea General de Naciones Unidas fue el escenario elegido. Le importaba un bledo que estuviera medio vacía; lo que allí era hora de la cena, aquí comenzaba la jornada para las radios, televisiones y periódicos; perfecto para abrir el día.
¿A quiénes iba a importar un mitin de la campaña electoral española?, adelante pues con los faroles… y con la sentencia de los jueces sobre la momia de aquel lejano Caudillo que ahora le ha permitido a él –“cerramos simbólicamente”- el círculo democrático español. Continue Reading ▶






