«Si hay un partido constitucionalista en este país y en este sistema político, es el PSOE”. Así habló Sánchez en el Congreso, travestido en el Zaratustra de Nietzsche, el sabio supremo que bajó de su recogimiento para anunciar la muerte de Dios y el nacimiento del Superhombre a “la vaca multicolor”, como llamó al pueblo.
El candidato, cual reencarnación de aquel Superhombre para quien la vida es voluntad de poder, se ha permitido retóricamente poner en duda que entre los allí presentes hubiera defensores de la Constitución. Erigido el pedestal, enseguida resolvió la incertidumbre anunciando que hay uno: el suyo. ¿Pero realmente será el socialista su partido?
De este personaje, volcado durante cinco meses a cincelar su efigie presidencial ajeno a todo lo demás, desde sus propios votantes hasta los problemas y aspiraciones de cincuenta millones de ciudadanos, cualquier cosa cabría esperar, pero esto ha sido demasiado. Continue Reading ▶






