Un Mando realmente único

Sanidad e Investigación, brazos armados de un Mando demasiado único.

Al cabo de una semana el llamado Mando Único ha demostrado que para mandar hay que saber. Para ser ministro de Sanidad no es preciso ser sanitario; ni médico, ni farmacéutico, ni enfermero, naturalmente. Pero sí conviene tener ciertos conocimientos de organización y la capacidad de gestión precisa para atender las necesidades vitales de cuarenta y siete millones de personas.

Don Salvador Illa no parece experto en nada de ello. Después de cursar Filosofía en Barcelona y un máster, desde los veintinueve años ha dedicado toda su vida al partido de los socialistas catalanes. Concejal, alcalde, consejero y lugarteniente de Iceta, el muñidor de un futuro tripartito catalán.

Hablando en plata, Illa está en el Gobierno para trabajar por el diálogo, extremo éste un tanto ajeno a los quehaceres que debería cumplir un ministro de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Continue Reading

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Los presupuestos requieren otros socios

Con estos socios no va ningun sitio decente.

Esta especie de maldición bíblica que nos ha caído encima mata, hiere, empobrece y meterá al país en recesión a poco que se prolongue. Pero no hay mal que por bien no venga; también está provocando un renacido sentimiento de solidaridad producto de la autorresponsabilidad con que los españoles están peleando la situación.

Y, además, puede iluminar al presidente hasta dejarle ver que las compañías que le rodean no le llevarán a sitio de provecho. Tanto sus socios de Gobierno como los soportes parlamentarios se han destapado por si aún mantuvieran algo oculto. Son puras fuerzas antisistema, con todo el derecho a manifestar sus ideas y fines políticos, pero ni mayor ni menor como el que tenemos el resto de los ciudadanos para defender ese sistema que a ellos ampara.

En la defensa de una posición no cabe contar con quintacolumnistas, que si hoy sostienen el Gobierno es debido a la ambición personal que nubló el juicio de quien lo preside. Malos compañeros de viaje cuando arrecian dificultades; consejeros indeseables en toda circunstancia y más aún si en ella se juega la suerte de todo un país.

Hasta el momento, Sánchez está emitiendo malas sensaciones.

El okupa que preside la Generalitat ha dado señales de rebeldía en medio del declarado Estado de Alerta. Su insensata oposición a que el Ejército desinfecte el aeropuerto de Barcelona, por ejemplo, o sus críticas en la BBC al propio Gobierno son razones suficientes para regularizar su situación, es decir, destituirlo atendiendo el dictamen de la JEC y mandarlo a su casa. ¿Acaso sigue necesitando sus cuatro votos en el Congreso, o es el felpudo para que Iceta entre en un tripartido catalán lo que le motiva a practicar el tancredismo?

El socio parlamentario que atiende por Rufián se puso a la altura de su nombre en el reciente pleno del Congreso. Infinitamente cursi, nadie llega a escucharse a sí mismo diciendo las simplezas que dice, eso sí, colmadas de odio a todo lo que merece la pena, desde la máxima representación del Estado hasta las fuerzas de seguridad. El enviado a Madrid de Junqueras, cómplice supremo en el paripé del dialogo que iba a disolver el conflicto catalán, será uno de los primeros en volver hacia abajo su dedo pulgar en cuanto se presente la ocasión. ¿De verdad confía el Sánchez en su apoyo gratuito a unos PGE?

Los comunistas a la violeta aguantarán carros y carretas a la hora de aprobar los PGE que el sentido común y UE acabarán dictando. Mirarán para otro lado mientras recitan la consigna de que gracias a ellos esta crisis ya no la pagarán los de siempre. De momento su macho alpha sigue saltándose la cuarentena con la misma naturalidad con que el olímpico Dick Fosbury superaba los dos y pico metros en los saltos de altura. ¿Piensa Sánchez que por haberle metido por la puerta de atrás en la Comisión Nacional de Seguridad puede confiarle su cartera, su pluma, su casa a Iglesias?

Noqueado por la crisis, como debe de estar, quizá no haya caído en cuenta de que los mismos que le encumbraron le sepultarán en cuanto no pueda satisfacer sus intereses. Y no parece que la liquidez vaya a ser abundante en los tiempos por venir.

La salida posible y razonable es, previa limpieza del patio, un acuerdo de legislatura con el centro derecha para recuperarse del cataclismo; en todos los sentidos.

Y poner el sentido común al servicio de los intereses generales de los españoles.

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Ortega y los progres

Un empresario solidario, y patriota.

¿Recuerdan aquella estupidez: “No se puede consentir que la salud de nuestros hijos o de nuestros padres dependan de un multimillonario. Que se entere el señor Amancio Ortega: una democracia digna no acepta limosnas de millonarios”? Son palabras del actual vicepresidente segundo del Gobierno pronunciadas en junio del pasado año.

La fundación del empresario gallego acababa de anunciar una donación de 300 millones de euros en equipamientos hospitalarios contra el cáncer. La candidata podemita al presidir la Comunidad de Madrid, una tal Sierra, – ¿se imaginan Madrid en tales manos? – vino a decir que se metiera el dinero por donde le gustara, porque “la sanidad pública no puede aceptar donaciones de Amancio Ortega”. Y su jefe echó el citado cuarto a espadas en su defensa. De ello hace menos de un año. Continue Reading

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Qué pelmazo

Espectro de la España que superaba otra crisis, la de una guerra civil.

Con perdón, pero cuando el presidente ha decidido encabezar la guerra no hay quien aguante los partes. A leer sí que ha aprendido, aunque aún le falta la soltura necesaria para dejar de mirarnos a las pupilas durante el eterno cuarto de hora con que trata de convencernos de que está ahí. Pero los guiones son penosos por cursis, y reiterativos como letanías.

Dicen que por oriente hay monjes que recitan mantras sin parar como si así quedaran vacunados. Faltan datos, pero no parece que vayan por ahí las soluciones. Pues en esas está nuestro doctor fraude; diciendo y volviendo a decir el mismo mensaje una y hasta ocho veces por aparición.

La trilogía del donde haga falta, cuando haga falta o como haga falta acabará grabándola en las paredes de las carreteras rurales como tiempos atrás, muy atrás, con una plantilla ponían una, grande y libre al lado de un anuncio del nitrato de Chile, el gran abono que en la tierra esquilmada por una guerra hacía crecer el trigo en las Castillas profundas. Continue Reading

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¡Viva el Rey!

El Rey Felipe VI, titular de la Corona.

Un hombre de palabra. En junio de 2014, concretamente el día 19, con la misma claridad que habló sobre la unidad de la Nación, el Rey Felipe VI afrontó otro problema de hondo calado, la falta de ejemplaridad en la vida pública.

Los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren, y la ejemplaridad presida, nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia”.

Dicho y hecho. Ayer, cercados los españoles por el coronavirus, el Rey hizo público dos decisiones singulares. La primera, su renuncia a cualquier herencia que pudiera corresponderle personalmente de su padre. La segunda, que el Rey Don Juan Carlos deja de percibir la asignación que tiene fijada en los Presupuestos de la Casa de S.M. Continue Reading

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Ganó la sensatez

Cabecera del disputado Consejo del 14 de marzo de 2020. La Alarma

Sánchez mostró anoche su mejor perfil. Cuánto tiempo dure en esta pose es cuestión de difícil respuesta, conocido el personaje. En cualquier caso, demostró la habilidad suficiente para imponerse a los socios de gobierno, así como a sus acreedores parlamentarios.

La filtración del borrador del Decreto permitió comprobar horas después que puso en su sitio, el de alguacil, a su vicepresidente segundo, empeñado en aparecer entre las firmas del texto legal y en colar la nacionalización expresa de industrias, como la farmacéutica, hospitalaria, hotelera o de transporte.

Ni una cosa ni la otra, aunque ante una de las preguntas formuladas por los informadores enlatados, el doctor se cuidó de entrar en la cuestión de las nacionalizaciones. Continue Reading

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