Pasa lo que tenía que pasar, que la oposición de verdad, la de fondo, la ha tomado a su cuidado el único superviviente de los gerentes de la Transición, Felipe González. Capitaneaba entonces el partido socialista, uno de los pilares básicos del nuevo sistema. El otro fue el centrismo tejido por Adolfo Suárez.
Estos dos motores de la salida de la autocracia estuvieron flanqueados, respectivamente, por el partido comunista de Carrillo y la alianza popular de Fraga. Y entremedias, por arriba y por abajo completaban el convoy algunas agrupaciones más; unas de carácter nacionalista catalanas y vascas fundamentalmente, otras testimoniales y algún viejo partido republicano.
De todos ellos, bien por causas tan naturales como la muerte, o tan lamentables como la corrupción, caso del catalanista Pujol, sólo González puede hoy alzar la voz para advertir de los peligros que conllevan determinados errores. Una especie de puesta al día del orteguiano “No es esto”. Continue Reading ▶






