En el ala oeste del crucero de la Catedral de Santiago de Compostela hay un pequeño altar dedicado a su santo patrón en su versión mata moros. Espada en alto sobre brioso corcel, despacha mandobles sobre los sarracenos de Abderramán II postrados a los pies de su caballo, blanco naturalmente.
Clavijo, la reconquista, en fin, batallas de la Edad Media tan lejana como distantes son sus paradigmas éticos de los de nuestro tiempo.
Ni corto ni perezoso, hace algunas décadas ya, el cabildo compostelano decidió apaciguar la imagen cubriendo los bajos de la escena con una horrenda pradera de plástico verde para ocultar a los yacientes a los pies del caballo. Y se quedaron tan contentos dejando a Santiago alanceando musarañas.
Desde entonces crece por doquier una ola revisionista que trata de rehacer el mundo como si la Historia fuera moldeable como aquel blandiblú de los juegos infantiles. En unos casos para ganar batallas irremisiblemente perdidas, en otros para borrar personajes, como los soviéticos hacían tras la desaparición de cada uno de sus líderes supremos. Continue Reading ▶






