El compromiso de derogar lo que se llama la reforma laboral son palabras mayores cuyo eco se amplifica conocido el propósito de hacerlo antes de que concluya la excepcionalidad del estado de alarma.
Esta nueva barbaridad, como tantas otras acometidas en nombre del progreso, tira por la calle de en medio sin reparar en procedimientos y otros usos democráticos. Cuando aquí se daba la política como fruto natural de la democracia, hace ocho años el real decreto-ley de 10 de febrero fue estudiado, debatido y corregido por el Congreso durante cuatro meses hasta convertirse en la vigente Ley 3/2012 de 6 de julio de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral. Que así se llama.
Que los revienta patrias asolen el tejido empresarial español entra dentro de lo suyo, pero que los trasuntos actuales de la socialdemocracia se avengan a cerrar bajo siete llaves la flexibilidad que facilitó la creación de más de dos millones de empleos y la consiguiente recuperación de los niveles del estado de bienestar es de aurora boreal. Continue Reading ▶






