Como no sea dinero, el sanchismo ya no puede sacar más de la gente. Es el momento de meter mano en las empresas, concluyeron tras profundos análisis los expertos que no lo son sobre estudios por hacer y, eso sí, el olfato nervioso del caudillo. Continue Reading ▶
Sánchez exprime el Falcon
Lo que son las prisas. Como si se viera desalojando la presidencia tal que el vecino portugués, Sánchez vuela de aquí para allá con el pretexto de la crisis de defensa. Anteayer se permitió un día de asueto para marear la perdiz sin salir de casa en una indecente jornada fungiendo como si fuera rey constitucional. El parlamento le asusta más que la luz al murciélago.
Pobre hombre, se emperifolla como maniquí del Corte Inglés de los años 80 pero no llega a comerse una rosca. Su impotencia ya es verso común en cancillerías, think tanks y en su propia casa, donde no puede conseguir nada sin echar mano del juego sucio de juguete roto.
Cuenta con una salida en el muro del progreso, oculta por la tupida red del laurel que recorta los fines de semana para coronarse. Ridículo césar de la historieta a que ha reducido su presidencia. Por ella serpenteará sin vergüenza alguna por entre los principios constitucionales que juró defender, las leyes y reglamentos que arman el tinglado estatal, y el decoro propio de toda persona de bien.
Solo, como solos terminan quedándose los tahúres en la mesa de juego, habrá de enfrentarse en algún momento a la realidad, bastante más clara y sencilla de lo que un bribón se imagina. Y la realidad es que el país que gobierna es el único que carece de presupuestos generales de dónde colgar lo que ha de aportar, que no tiene memoria alguna que presentar para conocimiento de sus socios europeos de su contribución a la seguridad, ni capacidad parlamentaria para aprobar nada.
¿Cuánto tiempo podrá seguir columpiándose como el elefante colgado del hilo de una araña?
La desfachatez de tomarse el derecho de los ciudadanos a beneficio de inventario es de reducirlos a súbditos. Sánchez es un peligro para la convivencia de los españoles, está quebrando sus cimientos y principios tan básicos como que el gobierno de un sistema parlamentario se basa en las mayorías.
Perdió todas las elecciones recientes, regionales, nacionales y europeas, realidades fácticas que burló con acuerdos dolosos con minorías antisistema. Sin llegar a cumplir dos años, los equilibrios internos del montaje han saltado por los aires. Los intereses satisfechos y el dinero pagado a los partícipes de aquel “somos más” no han sido suficientes, ni nunca lo serán.
Alemania le ha mostrado la única solución posible, aunque aquí será poco menos que imposible. Porque, además del cenagal que cubre sus circunstancias gubernamentales y hasta familiares, el personaje está cegado y los ciegos difícilmente pueden conducir a buen puerto a nadie.
Exprimido el Falcon, toca hacer mutis por el foro.
Leave the first comment ▶España en Europa
Deberíamos pensar en hacer realidad aquello de que no hay mal que por bien no venga. El payaso que sueña en Washington con pasar a la historia como hacedor de una nueva era ha forzado a la vieja Europa a despertar del sueño del final de la historia. Continue Reading ▶
En la encrucijada
Sin presupuesto ni votos entre sus socios y frente a un compromiso imperativo de dedicar más de treinta y seis mil millones a la defensa conjunta europea, un primer ministro sensato se abriría a la única solución sensata que tiene delante. Alemania se lo está poniendo delante de sus narices, pero Sánchez vive en otra galaxia, el insensato. Continue Reading ▶
El timo de la delegación
Son insuperables en eso de mentir. Los de Sánchez han tratado de entrampar simultáneamente a Puigdemont y a cuarenta y muchos millones de españoles más. La proposición de ley conjunta firmada lejos de nuestras fronteras y con mediador internacional, además de un grave atentado es un bodrio sin futuro. Continue Reading ▶
Minotauro
Lo que son las cosas. Aquella bestia de la mitología helénica ha reencarnado en un yanki embarcado, al cabo de siglos, en reconstruir el rapto de Europa que perpetró su divino abuelo disfrazado de toro.
Y en esas andamos. El rubicundo minotauro actual ha destrozado con primor normas y derechos, cuantos usos y costumbres han venido sosteniendo la civilización occidental desde la segunda mitad del pasado siglo. Y lo ha conseguido en sólo cien días, desde que estrenó su presidencia firmando la amnistía de aquellos animales que asaltaron el Capitolio. Su presencia no es precisamente tranquilizadora. Y menos aún la de sus cómplices y agregados.
A diferencia de nuestro primer ministro, sometido a la tiranía de la veleta que le cambia la puntería para mantenerse donde está, lo que el yanki piense, si piensa, es una incógnita de difícil solución. Su rasgo reconocible es el de jugador; lanza órdago tras órdago para recular en cuanto las ve negras.
¿Vivirá la escena política como uno más de sus casinos? En el despreciable espectáculo frente al presidente Zelensky, que protagonizó la pasada semana desde la sala oval en el ala oeste de la Casa Blanca, aludió media docena de veces a las cartas como si fuera un juego lo de Putin en Ucrania.
En cualquier caso, lo de Trump no es bueno para nadie ni para nada. Nuestra vieja Europa, zaherida por cleptómanos y dirigentes hueros, cuando no corrompidos por distópicas teorías, está tratando de rehacerse bajo el impulso de sus tres grandes.
Hay que remontarse hasta los años cincuenta del pasado siglo para encontrar el primer esfuerzo colectivo para “hacer la guerra no sólo impensable, sino materialmente imposible” en palabras del francés Schuman, creador de la CECA, semilla de la actual UE.
Hoy la buena noticia es la reincorporación del Reino Unido a los esfuerzos de Francia y una Alemania renovada para rearmar, y no sólo militarmente, la conciencia europea. Los españoles lo necesitamos imperiosamente. Derribar el muro que impide vivir aquí la normalidad política que Alemania está demostrando tras sus recientes elecciones es perentorio.
El minotauro original fue confinado en un intricado laberinto levantado en Creta y allí pasó el resto de sus días hasta que Teseo terminó con él y su sueño de volver a raptar Europa. La mejor arma para liberarla de un segundo atentado fue el ovillo de hilo que le proporcionó Adriana para salir del trampantojo siguiendo el hilo que dejó sujeto a la entrada.
El hilo de Ariadna fue la primera muestra del poder blando que hoy deberían limitarse a ejercer las grandes potencias.
Leave the first comment ▶