¿En qué país vive el presidente?

Echará las culpas a la derecha griega y a la alemana; da lo mismo, sr. Zapatero; el caso es que usted es culpable del descrédito de España. Explíquenos, por favor, por qué nos hacen pagar  las consecuencias de la crisis griega, cuando franceses y alemanes son quienes más deuda helena acumulan. Y ahora, enredado entre tanta reforma interrumpida a mitad de camino, su Gobierno se atreve a fijar cotas para el gasto público del próximo año.

Quizá no se haya enterado de que su propio Gobierno anda armando un proyecto de presupuestos generales del Estado. Ahórreles el trabajo; llevamos dos años en que nada de lo que usted pone en la Ley se cumple.  Porque, entre otras cuestiones, calculan los ingresos, IVA e IRPF fundamentalmente, como si esto siguiera siendo Jauja. Posiblemente haya llegado a saber que para el 2012 su ministerio de Hacienda apuesta por un 22%  más de ingresos porque el país crecerá a un ritmo del 2,3%.

¿Pero en qué país vive usted, hombre de Dios? Endosará un déficit a su sucesor de mil pares de narices, lo cual comprendo que le traiga al fresco, pero no está bien; piénselo.

No dudo de que sí estará enterado de la marcha atrás en lo de la limitación de la velocidad en las carreteras. Y no lo dudo porque toda España ha vivido casi en directo el debate producido en el seno del Consejo de Ministros, ese exclusivo club donde sus miembros juran al entrar mantener en secreto sus deliberaciones. Pues, ¡toma secreto!, más publicitado que los amores de aquella Dolores de Calatayud. Y desvelando los debates piensa Rubalcaba que gana puntos de popularidad. La gente prefiere ir a 120 kms/h. ha dicho otro de sus ministros, Blanco, para justificar la nueva medida. ¿Acaso hace cuatro meses prefería ir a 110?

Y si lee los periódicos también se habrá enterado de que los batasunos han eliminado todo vestigio de la Corona en la sala de plenos del ayuntamiento donostiarra. Saltándose la Ley que usted tiene prometido cumplir y hacer cumplir.

Eso sí, usted a seguir colocando a su equipo. Veremos en qué queda lo de Bernardino León como enviado de la UE en el Mediterráneo musulmán. De momento ha colado a la srta. Aido en la ONU; ¡qué alivio!  Claro que para encomendársela como asesora a la expresidenta chilena Bachelet hemos tenido que convertirnos en el “principal donante del Fondo de Igualdad de Género de Naciones Unidas y en uno de los países impulsores de la nueva entidad de género ONU Mujeres que tendrá al frente a una mujer comprometida y fuerte como es Michelle Bachelet. Tiene un arduo trabajo por delante y en España contará con uno de sus más firmes aliados“. Así lo dice la propia Bibiana Aido en su blog personal. ¿Será por dinero?

Váyase de una vez y deje a su sucesor convocar las elecciones ya. Esto nos está saliendo carísimo, y llevamos ya treinta y tres días perdidos.

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En serio, ¿qué espera para irse?

Ni El País encuentra una razón para defender el rudo empeño de Zapatero en no celebrar las elecciones en otoño. El número de la convalidación del decreto ley sobre la negociación colectiva es una más del centenar de señales negativas que está emitiendo nuestro país. El eco es inmediato; no hay mas que ver la caída del IBEX 35 hoy.

En serio, ¿nadie le va a decir ya que deje de jugar con las cosas de comer? ¿Que la escalada del diferencial sacude la financiación de cualquier actividad emprendedora? ¿Qué los tiempos no están como para que el consorcio Talgo-OHL-Indra vea cómo los franceses se vuelven a merendar el pastel del AVE saudí porque su Gobierno trabaja? ¿Que en Bruselas ya están hartos de oirle hablar de sus reformas sin que ninguna esté efectivamente en marcha?

No lo van a hacer los anónimos indignados; reservan sus capacidades para arruinar los primeros cien días de Rajoy. Los nacionalistas, únicos soportes que le restan en la Cámara, tampoco; siempre tendrán una propuesta que sacar adelante para desatornillar un poco más las cuadernas del país. Ayer fue la unidad de mercado con lo de los convenios regionales, mañana cualquiera sabe. La oposición, o sea el PP, de tanto decirlo está a punto de afonía, y otra cosa -la moción de censura- no es planteable.

¿De dónde puede llegar la señal que espera para irse? No veo más que tres únicos pitos por chiflar:

El primero, los grandes del IBEX; son los creadores de empleo con mayor capacidad de presión conjunta. Y ya se han enterado de que el “más vale que éste acabe de quemarse con las reformas impopulares y deje al otro el campo despejado” no vale; el campo cada vez tiene más minas.

El PSOE sería el segundo; tienen en la mano forzar su dimisión -como hicieron con la candidatura electoral- para que Rubalcaba como vicepresidente convoque las elecciones generales, incluso tomándose un par de meses para alcanzar cierto aire presidencial.

Y el tercero, el propio personaje. Ciertamente no ha emitido una sola señal de grandeza, ni siquiera de respeto por sus compañeros y por el sentido histórico del partido que ha arruinado. Qué puede instarle a tan extraña contumacia, más allá de empatar con Aznar y González a legislaturas cumplidas hasta su final, es un misterio. Porque ha probado que las urgentes reformas por las que un día sugirió que se inmolaría en el servicio a España son meras patadas a seguir, que dicen en el rugby. No parece que este tercer pito suene; es más, una sagaz analista sostiene que el personaje está convencido de que hace lo que debe; y además, bien.

En fin, en esas andamos. Menos mal que en la vida hay muchas cosas más que la reunión en Bruselas del consejo europeo y demás zarandajas. Por ejemplo, vivir el día de hoy en Toledo, donde se celebra por todo lo alto la fiesta del corpus. Hasta se olvida el que llevamos ya treinta y un días perdidos.

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Nacho Diego, nace un líder

Frente a la nadería cotidiana que muestra la política estéril que gobierna el país, o la grosera contestación de los anónimos salteadores de plazas públicas, en el parlamento regional de Cantabria se oyó ayer una propuesta de gobierno rigurosa y sensata. Al fin la región, que es la mía, va a tener un presidente normal que anuncia una nueva escala de valores presidida por el esfuerzo, la transparencia, el realismo; el sentido común, en suma.

El extraño personaje -extraño por singular- de que hablo es Ignacio Diego. Comienza su andadura con la osadía de subrayar que por ver primera en ocho años va a gobernar el partido más votado.Y no es baladí la cuestión.

“En 2003, por instigación del secretario general del PSOE en España, señor Rodríguez Zapatero, esta Cámara eligió Presidente de Cantabria al líder del grupo parlamentario más pequeño. Una operación legal, sin ninguna duda. Y también factible, en la medida en que reunió una mayoría de diputados en torno al invento. Pero no fue una buena idea. Porque esa operación significó que la Presidencia de Cantabria se había decidido en Madrid, y por una planificación política donde lo que menos importaban eran los deseos de los cántabros y los proyectos propios de la autonomía de Cantabria.

En 2007 la situación fue un poco mejor, porque se eligió Presidente al segundo. Una opción más estética, pero que adolecía del mismo problema radical que la primera: el Presidente de Cantabria debía su posición institucional a un sí o un no de la ejecutiva federal del partido gobernante en España. Posición débil, subordinada y con un porvenir de poco fruto.

Si el Gobierno socialista decía que en España no había crisis y no iba a haber recesión, el Gobierno de Cantabria le hacía el eco y hasta la ola…”

Merece la pena echar una ojeada a su discurso de investidura que puede leerse aquí. Como síntesis de su amplio planteamiento programático ofreció este colofón:

“Los principios primordiales que quiero dejar claros ante esta Cámara son estos:

Primero, que se abre la etapa de una nueva Presidencia con restablecidos principios de democracia y de autonomía, en virtud de un histórico apoyo de los ciudadanos al Partido Popular.

Segundo, que esta mayoría abre la oportunidad para un gobierno de sentido común y de diálogo abierto hacia las demás fuerzas políticas para alcanzar consensos en temas fundamentales para la región.

Tercero, que la Presidencia se regirá por una planificación orientada por los conceptos de Empleo y Buen Gobierno.

Cuarto, que el Buen Gobierno se entiende definido por los compromisos de austeridad, transparencia, sensatez en la priorización, cooperación y reivindicación, conceptos que tienen su traducción en un programa legislativo y ejecutivo concreto, que he avanzado en esta intervención.

Quinto, que el Empleo, como objetivo vital de legislatura, se describe como el producto de unas políticas caracterizadas por el incremento de la inversión empresarial y por una mayor eficiencia y rigor estratégico de las inversiones públicas en servicios esenciales.

Y Sexto, que es de máxima importancia para el reequilibrio económico y laboral de Cantabria que el Estado asuma un umbral digno y razonable de recuperación de sus actuaciones en nuestra comunidad.”

Nacho Diego tiene muy claro el papel de la Administración:

“Pretendemos analizar en su real dimensión el problema de la morosidad de la Administración regional con sus acreedores, porque una Administración que baja sueldos, sube impuestos, compite con las empresas por el crédito escaso y encima no les paga las facturas, es algo así como una entidad perversa que no sólo no ayuda a salir de la crisis, sino que contribuye a que se quede enganchada para mucho tiempo. Esto tiene que cambiar y va a cambiar.”

Y, al parecer, ha sido de los opositores que más sufrió la falta de transparencia de sus predecesores:

“En estos ochos años se ha ido generando un déficit democrático en la autonomía de Cantabria en lo tocante a la transparencia. Los ciudadanos así lo han percibido con inquietud y también es una de las razones de la mayoría absoluta del Partido Popular: la gente quiere saber qué es lo que se escondía con tanto afán. Quizá uno de los episodios culminantes fue la entrega de una auditoría de la empresa pública Cantur con 40 páginas suprimidas. Y un miembro del Gobierno encargado de custodiar las cuentas públicas nos dijo en esta tribuna que, si queríamos saber en qué se gastaba el dinero de los ciudadanos, tendríamos que ganar las elecciones. Pues bien, las hemos ganado y ahora aplicaremos el principio de transparencia que se ha negado durante casi una década.”

Cambian los tiempos, y una cosa es regalar anchoas y otra dar trigo; es decir, crear empleo y procurar el progreso de todos. Con una docena más de gentes así este país volverá a ser el que debe ser. Ojo, y estos tipos sólo salen de las urnas. A ver si quien puede las abre y tenemos elecciones en otoño, porque llevamos ya treinta días perdidos.

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¿Qué es El País?

¿Seguirá siendo El País un periódico, o se  ha transmutado en panfleto malhumorado?

Después de zurrarle la badana al presidente del Gobierno hasta lograr su renuncia y que testara en favor de Rubalcaba, el diario de Juan Luis Cebrián ha sido la hoja de campaña socialista durante los últimos dos meses. Y en ello seguirá hasta las elecciones en otoño, que es la apuesta de sus mentores más significados, como Javier Pradera.

Para ello nada mejor que echar tinta de calamar sobre cualquier asunto que ataña positivamente a los populares. Por ejemplo, la austeridad anunciada en el discurso de investidura de la nueva presidenta de Castilla la Mancha. Para el diario eliminar el 60% de altos cargos de la Junta no es relevante, a la letra pequeña. Desprenderse de la televisión regional, menos aún. Será por dinero…

Para El País lo significativo, para ridiculizar el ahorro que supone, sería el anuncio de suprimir tres instituciones que, por cierto carecen de sentido en una región: el defensor del pueblo, una comisión regional de la competencia y un consejo económico y social, como si la trinidad en cuestión no estuviera cubierta por el Estado central. Homérico.

Qué pena, un diario menos. Y el calendario que sigue corriendo y llevamos ya veintinueve días perdidos.

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Liderazgo, esa es la clave

Lo que está ocurriendo acusa la carencia de liderazgos. En plural, porque plural es la sociedad y diversos los puntos de refererencia que sus miembros reclaman. Sumergidos en la crisis del paro y de valores como la honestidad, unos buscan horizontes en los que apuntalar la esperanza de un futuro mejor; otros, tal vez anclajes para recuperar la seguridad perdida en un contexto de incertidumbres. Jóvenes y mayores, cada uno a su estilo, están reclamando otra forma de hacer política. El vuelco electoral del 22-M es una manifestación rotunda, mucho más clara que el aparatoso movimiento 15-M, que también.

Nuestras estructuras políticas no son terreno abonado para el cultivo de líderes. Agotados los afanes de quienes protagonizaron el nacimiento de la democracia, los partidos hoy no cumplen a cabalidad el ser “instrumento fundamental para la participación política”, que es el papel que la Constitución les encomienda. Cuando, por las razones que fuesen, millares de ciudadanos se desgañitan “no nos representáis”, algo está ocurriendo.

Quizá parte de la explicación radique en el incumplimiento del mandato constitucional: “su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”. Cuando eso no ocurre difícilmente pueden servir como “instrumento fundamental para la participación política”.

Ayer mismo, en Extremadura, los miembros de IU dieron ejemplo insólito de democracia interna al negarse a pasar por el aro dibujado desde la organización central. Su actual dirigente, Cayo Lara, ejemplificó igualmente lo que no es un líder. Y en sentido contrario reapareció el ex secretario general del PCE y coordinador de IU durante once años, Julio Anguita, para animar a que sus compañeros sean libres y se dejen de complejos, porque lo de todos contra la derecha es una estupidez.

La burocratización hace que los partidos generen burócratas. Y está por ver que los burócratas sean capaces de abrir vías por las que unos y otros puedan circular a gusto. Pero que de un pandemonium como el 15-M salga una idea de gobierno sería, simplemente, un milagro. Y si la primera idea que se les ocurre es armar una huelga general, es como para mandarlos a tejer puñetas. Elecciones, no; huelga general; tiene bemoles.

Como al presidente que en siete años ha logrado convertir este país en un erial. Paradigma del anti líder, capaz de apoyarse en Madrid sobre el partido nacionalista que es su oposición en el País Vasco, y todo ello para seguir haciendo como que hace y no convocar elecciones. Así llevamos ya veintiocho días perdidos.

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Rubalcaba necesita un judío

Ya se sabe; cuando vienen mal dadas nada mejor que una víctima propiciatoria. En ese papel los judíos han dado mucho juego a lo largo del segundo milenio. Cuando la primera Cruzada los campesinos franco alemanes se lanzaron a su caza por la sencilla razón de que estaban más a mano que los moros ocupantes de Jerusalem. Luego las expulsiones de Inglaterra, Portugal y España, los progroms rusos de finales del XIX y ya en pleno siglo XX, la matanza de seis millones en la Alemania nazi

El holcausto, o solución final para Himmler, fue respuesta a la crisis económico social que provocó en Alemania la gran depresión. Sobre precedentes como los protocolos de los sabios de Sión, la propaganda antisemita los estigmatizó con la misma naturalidad con que la pasada semana en España el ex presidente González y el ministro de Trabajo cargaban sobre los bancos la culpa de la crisis actual.

Los bancos, y cuanto más grandes y exitosos mejor, son los judíos que hoy necesita Rubalcaba como hace setenta años la Unión Soviética lo fue para el ministro y cuñado de Franco Serrano Suñer, el de “Rusia es culpable”. Muy mal tienen que andar las cosas, comenta Garayoa en La Vanguardia, cuando a los que mandan ya no les basta con empapelar a folklóricas, como hicieron con Lola Flores; ahora dicen al fiscal que ponga una demanda preventiva (es decir, ‘por si acaso’) contra la familia del primer banquero europeo, que resulta ser español.

Los incapaces de encontrar soluciones acaban buscando culpables. Y nada mejor que marcar algo o alguien que  restaure olvidados perfiles izquierdistas. ¿Algo a alguien mejor que el primer banco y el primer banquero del país? Verde y con asas.

Y así llevamos ya veintiséis días perdidos.

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