El fiscal general de los Estados Unidos, el equivalente a nuestro ministro de Justicia, ha presentado una demanda civil contra la conocida agencia de calificación Standard and Poor’s. La noticia provoca una cochina envidia; envidia de los norteamericanos. Tendrán millones de fusiles y revólveres en sus casas, se volverán locos con el béisbol y no sabrán nada de toros, pero sí saben ser serios.
Dar el alto a quienes tienen en sus manos, con un simple informe, la ruina de inversores, de despedidos por el cierre de empresas y hasta el hundimiento de todo un país, revela coraje y la voluntad política de desterrar la corrupción. Es la forma más eficaz de decir “hasta aquí hemos llegado”, llevando ante el juez a los defraudadores.
S&P y su matriz, McGraw-Hill son acusadas de crear un sistema para engañar a los inversores, calificando de seguros instrumentos financieros que en absoluto lo son. Y denuncia la demanda que presumen de la independencia de sus informes cuando están influenciados por el emisor financiero que contrata sus servicios. Dicho de otra forma, conflicto de intereses y un objetivo: incrementar su cuota de mercado y beneficios, 5.000 millones de dólares calcula la fiscalía que produjo el juego sucio. Continue Reading ▶






