¿Y si en lugar de entrevista dijésemos conversación? El discreto encuentro del presidente del Gobierno con el de la Generalitat ha causado cierto escándalo entre políticos. Como si la política no estuviese cuajada de encuentros, entrevistas, conversaciones, desayunos y cenas privadas. ¿Por qué llamar secreto a lo que puede citarse como privado?
No sé de quién partiría el deseo de que la visita fuese reservada, aunque supongo que saliera de Mas, sometido en su parlamento al estrecho marcaje de los republicados de izquierda, compañeros de viaje que se lo están comiendo por los pies. ¿Cuándo aprenderán determinados políticos, la mayoría, que cuando se disfrazan de otra cosa están empujando a los suyos a echarse en brazos del original, de la verdadera otra cosa? Y es que la gente hizo suyo aquel consejo publicitario, “rechace imitaciones”.
Partiera de uno u otro, el encuentro en sí ya es positivo. Cuando la gran carencia política del momento es el diálogo, el intercambio de razones, incluso el roce humano, que el presidente de la Nación y el de cualquier comunidad es interesante de por sí. Y si éste es el caballero que ha hecho protestas de fe en un estado soberano para su circunscripción, razón de más.
No hay que remontarse más allá del nacimiento de nuestra democracia actual, la más duradera en la historia, para apreciar el valor de estos pourparler entre actores de diferentes tendencias. Continue Reading ▶






