Hace años, muchos, cuando el calor comenzaba a apretar en Madrid los tenderos de coloniales vaciaban sus escaparates y dejaban aviso escrito con mayúsculas para mejor ser visto: “El género dentro, por el calor”, o “por la calor”, como cantaba Sabina en la copla “De purísima y oro”. Ayer un juez hizo lo propio con el gran chorizo nacional; mandó meterlo dentro, en la cárcel Soto del Real, pero no por el calor, sino por peligro de fuga.
La mayoría del país recibió la noticia con tanta satisfacción, “ya era hora”, como la que le brindó al final del día el equipo nacional de fútbol superando a los italianos en la semifinal del torneo Confederaciones que han ido a ganar en Brasil.
Bárcenas deja por unos días, o semanas, quizá meses, de seguir ensuciando la actualidad con sus balandronadas. Dice el juez instructor que a la vista del cúmulo de datos que ya constan en el sumario y de la cuantía de deudas fiscales que tiene que afrontar no sería extraño que decidiera poner tierra de por medio y quebrar las actuaciones pendientes. Y que escabullirse no resultaría difícil a quien ya ha estado moviendo sus haberes desde Suiza a diversos países americanos con la misma libertad con que mueve a su familia. Continue Reading ▶






