El gestor de los intereses de la izquierda republicana sigue echando los dados por ver si termina el juego de la oca con el que tiene entretenido a sus feligreses. Paso a paso, sigue haciendo bobadas con el objeto de situar al Estado –del que él es una distinguida autoridad- frente a la mayoría de la cámara que la Generalitat ha convertido en un inmenso tablero de juego con un premio especial: llegar a la secesión de “la España que nos roba”. Los dados aún no le han dado una alegría; ni un solo avance apreciable, se le resisten esos saltos «de oca a oca y tiro porque me toca” o “de puente en puente porque me lleva la corriente”.
Desde fuera, poca atención en los medios; sólo The Scotsman y un periodico de Ciudad del Cabo informaron hoy de su aventura. Y menor aún en los gobiernos que no responden a sus misivas, y cuando hablan es para mandarle a paseo. Por dentro ayer no le votó, se le fue, una parte sustancial del independentismo, los del CUP. Y es que hasta los antisistema parecen tener más luces que el convergente: no pidamos no le que no nos van a dar, le dijeron.
Eso sí, esta última jugada ha producido una quiebra en el partido de Rubalcaba, lo cual no tiene excesivo mérito después de haber pasado tantos años iluminados por aquel secretario general llamado Rodríguez Zapatero. -¿Llegará el día en que nos veamos libres de la herencia que nos legó aquel singular presidente de la Nación y hoy Consejero de Estado?-. Ese aparente triunfo de los soberanistas que aplaudieron como figurantes televisivos la ruptura socialista no favorece sus intereses; el PSOE se verá forzado a demostrar ante todo el país que las chaladuras tienen un límite. Continue Reading ▶






