Titulaba hoy un medio que Rajoy recibe un nuevo varapalo al no acudir Aznar a la convención pepera en Valladolid. Vengan todas las semanas varapalos como ese, quizá haya dicho el actual presidente popular ante el desplante de su predecesor, harto de sentir tantas chinas en sus zapatos.
Gentes hay en la derecha que no acaban de entender que un partido de gobierno no puede reducir su papel al de portavoz de las víctimas del terrorismo, defensor de las tesis de la conferencia episcopal o de los objetores fiscales. Resulta insólito que la defección de connotados representantes de las corrientes más tradicionalistas del PP sea explotada como escándalo y pérdida de identidad de un partido votado por once millones de españoles, algo mucho más amplio que la derecha nacional.
Y más que escandaloso resulta ridículo que el mismísimo presidente de honor de esa formación trate de marcar distancias con… nadie sabe qué. Aquel “tomo nota” con que comentó la ausencia de miembros del gabinete en la presentación de su último libro podría ser la clave de su espantada. Falta de seriedad o de compromiso en todo caso. ¿Se imagina el personaje a su predecesor, aquel Fraga tronante en tantas ocasiones, haciendo algo semejante cuando él presidía partido y Gobierno? Continue Reading ▶





