Echar cuentas está al alcance de cualquiera; hacerlas bien es otro cantar. La realidad tiene perfiles diversos que pueden confundir su análisis. ¿Quién puede presumir de haber ganado las elecciones europeas?
Para algunos podrían ser los antisistema agrupados en Podemos cuya irrupción en escena ha sido tan sonada que merece comentario aparte. Otros fijan su atención en el partido de la señora Díez, por haber duplicado sus votantes. Ambos casos de éxito ocupan la cuarta y quinta posición en el mapa reflejado por las urnas europeas, y su incidencia en el electorado activo no ha pasado del 8 y 7 por ciento respectivamente; poco peso parece para hablar de ganadores de unas elecciones cuyas dos primeras plazas fueron cubiertas con el 26 y el 23 por ciento, respectivamente, por los populares y socialistas, perdedores de la contienda para muchos analistas.
Y, efectivamente, mucho perdieron ambos en estos comicios; demasiado sin duda. Pero en cualquier carrera por el triunfo ya quisieran todos los competidores perderla llegando los primeros. Este es el consuelo del Partido Popular. Y también el carácter peculiar de las elecciones a un Parlamento que nadie sabe a qué se dedica, y pocos sitúan dónde está. Unas elecciones en las que no se juegan intereses tan inmediatos como el regidor del municipio donde uno vive, la atención sanitaria, la calidad de la enseñanza o el nivel de los impuestos que paga. Continue Reading ▶






