Al escribir estas líneas en la Historia de España se ha empezado a escribir en una página nueva. El reinado de Felipe VI ha comenzado en el punto y hora en que concluyó el de su padre, Juan Carlos I. La decisión del jefe de la Corona de abdicar sus funciones ha sido refrendada por una inmensa mayoría en las Cámaras. Todo ha discurrido conforme a las reglas establecidas. Pero quizá tanta naturalidad haya impedido sopesar en su justa dimensión el legado del Rey restaurador de la democracia.
Si la monarquía goza de un nivel apreciable de aceptación no es debido al apego del pueblo español a las tradiciones. No es el nuestro un país de monárquicos, tampoco de republicanos.
El común ha sufrido demasiadas peripecias a lo largo de los tiempos como para haber acumulado altas dosis de escepticismo ante cuestiones que escapan de sus preocupaciones inmediatas. Tiene cierta alergia a los cambios radicales, como viene probándolo en cada consulta electoral desde que en 1977 comenzó a marchar por el camino de la libertad. Pero también el instinto suficiente para advertir cuándo conviene hacer mudanza, sentido éste que ha demostrado poseer en grado extremo Juan Carlos I. Continue Reading ▶






