La oposición ha hecho presa de la visita de un presunto delincuente al ministro del Interior, y sobre la inaudita torpeza del jefe de las fuerzas que auscultan los movimientos del tantas veces ex –del Gobierno, del FMI, de Bankia- girará buena parte de la política del verano. Como si no hubiera más cera que prender.
Los gobernantes en curso tienen una extraña facilidad para embarrarla cuando parece que fueran a salir de apuros tras tres años de sequía.
Cuando los índices de crecimiento y empleo comienzan a afianzar la idea de que se está superando la crisis; cuando la federación madrileña socialista está en ascuas por la torpeza de su líder máximo; cuando éste irrumpe en la gestación de la reforma constitucional diciendo que hay que privilegiar a Cataluña sobre el resto de las regiones españolas; cuando desde Andalucía continúan llegando nuevas de los escándalos propiciados por sus autoridades, únicas desde que nació la Junta; cuando los podemitas sufren en sus carnes el destrozo de su partido hermano griego, víctima del realismo, y del padrino venezolano, éste acosado por el hambre; cuando los ciudadanos reunidos bajo la advocación Rivera pasan de ser tenidos por finos estilistas a simples trileros en cuestiones de gobernabilidad, etc.; cuando todo eso y mil cosas más está poniendo en valor las escasas virtudes del partido gobernante, sus gerifaltes no pierden ocasión para echar piedras sobre su propio tejado. Continue Reading ▶






