El acto en que el Rey Felipe ha dado hoy la bienvenida a más de cuatro mil nuevos españoles descendientes de los judíos expulsados del país en el siglo XV, es la plasmación fáctica de una política de Estado parcialmente iniciada durante el reinado de su bisabuelo Alfonso XIII.
Se trataba entonces de otorgar cartas de naturaleza a los sefarditas que un año antes el tratado internacional de Laussane les había privado de su condición de protegidos plasmado en el régimen de capitulaciones de Turquía. Eso trató de remediar el “Real Decreto de 20 de diciembre de 1924 sobre concesión de nacionalidad española por carta de naturaleza a protegidos de origen español”.
Con la Ley aprobada en la legislatura que termina, hoy se ha reparado la Justicia en el Palacio Real. Ojalá cundiera el ejemplo a lo largo y ancho de un país condenado a sufrir tres semanas y pico de campañas electorales.
Este tipo de campañas están mostrando desde hace unos años la peor versión de la política. El cúmulo de estupideces con que se adorna el candidato, las promesas falaces, el truco del conejo en la chistera y la improvisación descarada son poco menos que nada comparados con la descalificación del adversario como paso previo a su atropello. Continue Reading ▶






