Rajoy devolvió ayer la política al parlamento, ojalá dure. Después de su anterior mayoría absoluta reconocer que “necesitamos un gobierno basado en acuerdos porque así lo exigen los resultados electorales” es el primer paso para albergar la esperanza de que el dialogo y sus consecuencias puedan destierrar la imposición del “porque yo lo digo” que durante tantos años ha marcado la vida política española.
La nacional, la regional y la municipal; con mayorías absolutas o sin ellas; conservadores, socialistas, nacionalistas y mediopensionistas, todos, han demostrado las raíces comunes de su españolísimo modo de mandar en cuanto alcanzaron alguna parcela de poder.
Difícil empresa la de abrir cauces para conciliar criterios sobre las tres o cuatro materias que realmente importan mientras la política se escriba con minúsculas y a lápiz, preocupados por el qué dirán, yo con estos ni a heredar, etc.
Para marcar distancias siempre quedan muchas más cuestiones. El temor que ayer se advertía en los primeros comentarios de los partidos llamados al diálogo no tiene más sentido que el que la incapacidad de cada cual quiera conceder. Continue Reading ▶






