Qué engañada, o qué embustera, Le Pen cuando en la aceptación de su derrota dijo que había ganado la continuidad. ¡Pero alma de cántaro, si Macron representa el cambio, la ruptura del estatismo, la liberalización, el final de la perezosa rutina que ha terminado arruinando a Francia hasta partirla en dos!
Ganó el cambio, y si el joven presidente pudiera consolidar en dos meses un equipo de gobierno capaz de abrir los frentes anunciados, Francia comenzará a ser respetada. Primero por los propios franceses, y además por el resto del mundo. Ahí está el primer desafío que Macron tiene delante. Un presidente sin partido, un político sin raíces conocidas pero por ello abierto a todo, está llamado a ser el primer presidente que navega entre orillas hasta ahora poco practicadas. ¿Con qué gobierno? Esa es la cuestión.
La política que se abre a nuestros ojos no es tanto producto de la vieja dialéctica izquierda-derecha como de populismo versus democracia representativa. En la vecina república la división es clara: 65%-35%. Continue Reading ▶






