Tal vez hibernando, sería lo propio del clima que nos ha caído encima, pero no. Hasta hace poco más de una semana el otoño venía travestido de cálida primavera, estación poco propicia para el recogimiento. Es más, asuntos tenían amontonados a la espera de alguna atención medianamente seria.
Ahí están el desastre catalán, la violencia doméstica, la liberalización castrada -véase el caso del taxi-, la deuda pendiente del sector público que empresas y ciudadanos soportan con paciencia similar a la que los vecinos de Madrid han de echarle a las ocurrencias de los podemitas de Carmena… Por cierto, ¿se imaginan la catadura intelectual de los ediles que han dispuesto calles peatonales de una sola dirección en pleno centro de la capital? Está ocurriendo, convertidos los paseantes en ganado bovino bajo la vigilancia de la policía municipal.
Es una simple muestra de hasta dónde ha llegado la escabechina que ha esquilmado la política. Tema menor donde los haya, el de la circulación peatonal en una ciudad, pero significante del desprecio que sufren los ciudadanos, los contribuyentes, las personas, en suma, a cuyo bienestar se debe la acción política. Continue Reading ▶






