Sánchez, de la homeopatía al jarabe de palo

Batet y Sánchez

Es de suponer que cuando un ministro anuncia que hay que reformar la Constitución el Presidente está hablando por boca de ganso. O gansa, caso de la ministra Batet y su impromptu sobre el cambio de la Constitución, que calificó de urgente, viable y deseable en su primer día al mando, para pocas horas después confesar que era inviable.

El Gobierno comienza su andadura con la imagen por bandera. A falta de la responsabilidad de cumplir un programa, que no tiene, hace de la imagen una realidad con el fin de llamar la atención y movilizar al personal como la liebre mecánica incita la carrera de los galgos. Y en el gran canódromo nacional nada mejor que abrir la ilusión de un pronto y suave desenlace del cisma catalán. Para eso puso a una ministra y un vicepresidente representantes, una y otro, de las dos sensibilidades que chapotean en el socialismo catalán.

Cerrado el frasco del jarabe de palo que Rajoy venía administrando a los sediciosos se abre la homeopatía del diálogo. Diálogo a diestra y siniestra, hasta de tú a tú como pide el tan poco honorable Torra. ¿No sería mejor comenzar por un de usted a usted? Continue Reading

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Malversando el español

Ministros y ministras

Tuvo que ser ella la que diera la cara. Carmen Calvo tiene un largo expediente de ocurrencias. La última, lo del “Consejo de Ministras y Ministros”, que la mayoría siguió pastueñamentey en la ceremonia de su incorporación al Consejo ante el Rey. Poco serio.

Hasta siete veces se refiere la Constitución al órgano del Ejecutivo titulado Consejo de Ministros; de Ministros y punto. ¿Querrá empezar la vicepresidenta su labor con esta insólita reforma de la Ley de leyes?

Claro que la señora Calvo tiene un largo expediente de ocurrencias, como aquella confesando que había sido “cocinera antes que fraila”, o cuando afirmó que “el dinero público no es de nadie”, y en la convención mundial de ministros de Cultura proclamó “deseo que la Unesco legisle para todos los planetas”. Continue Reading

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Sánchez y su carta ganadora

Socio desechable

Siguiendo el conocido principio de acudir prestos en auxilio del vencedor llevamos dos días de loas y parabienes a un Gobierno construido para quitar miedo, poner imagen donde no la había y repartir ministerios por cada región, que vienen las autonómicas.

Lo que merecería una explicación que nadie pide es el por qué crece en un 30% el Consejo de Ministros, siete sillones dedicados a cuestiones económicas. La cosa no tendría mayor trascendencia si las carteras ahora escindidas se repartieran los fondos presupuestados, por ejemplo Cultura y Deportes.

Como tampoco sería grave si no creciera en la misma proporción ¡30%! el número de directores generales, subdirectores, asesores, gabinetes de comunicación, etc. que habrá que alimentar con nuestros impuestos.

Pero lo cierto es que hay mucha militancia que ganarse para seguir haciendo y deshaciendo lo que haga falta para mantenerse en el machito. Y además están los socios del asalto a los cielos, que también pedirán lo suyo, siquiera en niveles más velados. Continue Reading

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Aznar se mete donde no le llaman

Expresidente Aznar

¿Por qué alguien que fue algo no puede resistir la tentación de caer en la impertinencia?

Aznar fue un brillante presidente del PP. No lo fue tanto su paso por el Gobierno, dos legislaturas llenas de luces y sombras. Razones tiene para hallarse satisfecho por diversas iniciativas políticas europeístas, atlantistas y liberalizadoras, por ejemplo, pero también otras muchas para sentirse abochornado.

En la herencia que dejó a sus sucesores están las dos cuestiones utilizadas por Sánchez y Rivera, entre otros, para derribar el reciente gobierno popular: la corrupción y el golpe nacionalista catalán.

La pléyade de sinvergüenzas que lo palmearon en derredor es desmesurada, desde un vicepresidente y algunos ministros de su propio Gobierno hasta conseguidores de baja estofa con entrada en la corte y trato preferente.

De la necesidad quiso hacer virtud y a cambio de su investidura entregó al gran padrino catalán la educación básica y cuanto le pidió. De cuanto sembró aquella convergencia nacionalista de golfos apandadores han salido las generaciones lanzadas a la sedición sofocada con el 155. Continue Reading

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El arte de quitar miedo

Trabajo en Bruselas

Los dos primeros anuncios sobre la formación del gobierno Sánchez caen bien. Me comenta una sagaz analista desde Chile, por ejemplo, que Borrell en Exteriores habrá sentado como un sinapismo a la mafia sediciosa catalana.

El catalán, socialdemócrata, exministro español y expresidente del Parlamento Europeo, dijo hace unos meses en la Bruselas que acogía al forajido Puigdemont que lo de las autoridades catalanas fue «un golpe de Estado sin tanques que derriba un orden legítimo para imponer otro sin las mínimas garantías«.

Un hombre prohibido en TV3 al frente de la diplomacia española parece una garantía de que una cosa son los puentes, los diálogos y demás abalorios que Sánchez puso sobre la mesa para cargarse a Rajoy, y otra más seria las líneas rojas que definen el sistema. O dicho por pasiva, que con las cosas de comer no se juega. Continue Reading

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La caída del imperio popular

La rendición

El asalto a la fortaleza se ha culminado con éxito. Aislada por la impericia política de su regidor, la tropa invasora contó con tres factores decisivos: los jueces De Prada y De Diego desde la Audiencia Nacional, Ciudadanos en el Congreso, y desde sus batzokis la derecha nacionalista vasca.

El juicio de intenciones contenido en la sentencia Gürtel sobre la falta de credibilidad del presidente del Gobierno provocó el “hasta aquí hemos llegado, esto se acabó” que, urgido por las encuestas, dijo Rivera para sentenciar su pacto de legislatura con el PP.

Los jueces pusieron la munición y, desde dentro, Ciudadanos abrió la puerta del alcázar.  Sánchez vio el cielo abierto y sin encomendarse ni a su ejecutiva disparó la moción de censura porque como dijo Iglesias Turiónel cielo no se toma por consenso; se toma por asalto”.

Para el asalto el socialista reunió lo más granado de la izquierda, desde leninistas hasta sediciosos, pero ni con los mindundis periféricos adheridos llegaba a cubrir los efectivos precisos para tomar la plaza. Necesitaba a la derecha nacionalista vasca y Ortúzar se la entregó al precio de no tocar los Presupuestos con que Rajoy había bizcochado al PNV tan sólo una semana antes. Continue Reading

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