Cultura, cambio positivo

Guirao a Cultura

La detección de un ministro tramposo y su inmediata liquidación es lo que a Sánchez le faltaba para redondear su imagen de regenerador. Tan es así que cabría preguntarse si cuando lo nombró no sabría ya de sus problemas con el fisco. Porque el error de la designación queda más que compensado con su inmediata remoción.

La trapacería fiscal del saliente Huerta le ha reportado otro notable beneficio, a él y seguramente al resto de los españoles. El nombramiento de Guirao, un genuino gestor, llena el vacío provocado por la ocurrencia de sentar en el banco azul a un presentador de la tele rosa. Lo que dijo aquél: no hay mal que por bien no venga.

El lamentable espectáculo del portazo de despedida que dio el ministro más breve de nuestra Historia debería poner sobre la mesa una reflexión sobre los modos con que son designados los altos funcionarios del Estado, ministros, fiscal general, director de Inteligencia, embajadores estratégicos, etc.

La libre designación de sus ministros por parte del Presidente de Gobierno tal vez debiera pasar por algún tipo de cedazo para contrastar su idoneidad.

Aquí resulta harto complicado importar sin más el sistema vigente en los Estados Unidos, donde los miembros del gabinete y otros altos funcionarios son nominados por el presidente y ratificados por el Senado, pero sólo después del confirmation hearing de la Cámara pueden tomar posesión de sus puestos.

Naturalmente la mayoría de las sesiones suelen ser rutinarias, precisamente porque el presidente se ata bien los machos antes de soltar sus elegidos al ruedo. Y porque en aquella Cámara se sientan dos partidos, dos, que por encima de sus diferencias procuran servir intereses comunes.

No es nuestro caso, tenemos culturas políticas muy distintas, en parte provocadas por los respectivos sistemas electorales, y, lo que resulta más grave, partidos dedicados a desmantelar el sistema. Pero algo cabría hacer para filtrar la idoneidad de las personas antes de encomendarlas el futuro de la Nación; conservadores, liberales, socialistas y todo lo demás, cada cual con su mochila a cuestas, pero todos en perfecto estado de revista.

Nos ahorraríamos mucho, hasta dinero.

Posted miércoles, junio 13th, 2018 under Política.

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