Tiempo de apóstatas

Era simbólico…

Espectáculo sin precedentes el que están brindado los sediciosos catalanes negando su propio ser. La vergüenza se echa en falta allá donde la hubo, no es el caso pues. Desde la declaración de la sumo sacerdotisa Forcadell, “lo de la independencia era puramente simbólico”, ya nada resulta chocante.

A estos apóstatas de conveniencia no se les cae la cara de vergüenza manteniendo en Bruselas a ese loquito que cree ser el honorable Puigdemont diciendo barbaridades cada vez que abre la boca, por ver si se calza un titular de prensa, unos planos televisivos, en fin, un recuerdo del pasado.

De momento, el loquito sigue manteniendo enhiesto el pendón estrellado con su gabinete en el exilio, pero ¿cuánto tiempo necesitará para renegar de cuanto ha hecho y dicho, ahora que al parecer le cierran el grifo financiero de la excursión?

Lo del proceso, léase prusés, terminó en circo, un circo cutre sin trapecistas ni leones; tan sólo simios, payasos y algún tragasables se mueven por la pista chica que cubre una lona hipotecada por falta de pago. El presentador que parecía impulsarlo todo no se atreve a salir, atrapado como está por la Justicia. No suena la orquesta, sólo una tenora y el tamborín marcan el ritmo del vacío; en fin, nada que ver con la magia del Ringlin Bros que prometieron.

La función será larga, larguísima, pues tras esta primera ola de apostasías comenzará una segunda tras el 21-D para apostatar de lo que ahora están apostatado ante los jueces. ¿O es que los sediciosos, gobiernen o pasen a la oposición, van a reencarnarse en gente tan normal como el resto de los españoles, cada cual con su alma en el almario, pero capaces de respetar la de los demás?

En estos personajes el hecho de apostatar hoy no requiere ningún valor. Los mártires, por las causas que fueran, sí que necesitaban valor; lo de los sediciosos es cuestión de miedo. Sólo el miedo que alimenta la traición.

Lamentable el espectáculo que están dando a la sociedad unos individuos que en su día fueron apoderados para representarla. La política tiene razones que el sentido común no siempre entiende, y los falsos apostatas seguirán en lo que estaban, que no quepa el engaño.

Hay cosas que no pueden ser y además son imposibles, como dijo el viejo maestro.

Posted miércoles, noviembre 29th, 2017 under Política.

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