Mejor, levantando piedras

Iturrioz, feminista oprimida

Iturrioz, feminista oprimida

El terrorismo se ha hecho catódico. Ahí va la televisión pública vasca dando pábulo a los cuatro cretinos que en aquellos lares, los mismos de Unamuno, Baroja, Ignacio de Loyola, Elcano y Blas de Otero además de Zarra,  dicen que la bandera nacional les hace vomitar, o que los españoles son fachas, paletos, chonis y progres.

Trata de excusarse alegando que no hay que sacar las cosas de su contexto porque en lo que están “es en contribuir a la normalización de la sociedad vasca, también con programas de humor”. Será que no acabaron de entender “Ocho apellidos vascos”.

Para levantar piedras o emprenderla a hachazos con un tronco son buenos, pero como humoristas no hay por donde cogerlos.

En cualquier caso así es como hoy se remata aquello de que “unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces y otros las recogen para repartirlas”, imagen que un nacionalista vasco utilizó para referirse a los etarras.

Las televisiones nacionalistas cierran el ciclo indoctrinador que inician las ikastolas y escolas, según, y prosigue en los medios controlados por el poder secesionista. Así, sumergidos en un pensamiento único, es como los ciudadanos dejan de serlo.

Triste realidad esta jibarización de mentes y conciencias que operan oligarcas de vía estrecha. Para lucrar sus ambiciones personales juegan retorciendo sentimientos tan nobles como el de pertenencia a un país, región, pueblo o familia puedan serlo para sus conciudadanos.

El nacionalismo es una subespecie del populismo. No tendremos aquí a la Le Pen, Wilders, Petry ni a Trump, pero nuestros populistas crecen como hongos bajo la especie del nacionalismo regional. Más allá del tradicional eje derechas/izquierdas lo que vertebra este cáncer social es el cultivo del mito, el odio al otro, la raza y otras pantomimas.

También están los podemitas, siempre prestos a ayudarles aunque realmente sean harina de otro costal. Pero les une el objetivo final: cargarse la libertad en este país que se llama España porque según dice uno de los imbéciles entrevistados “el nombre de Mongolia ya estaba cogido”.

Lo dicho, ¿no estaban más guapos levantando piedras?

Posted lunes, marzo 6th, 2017 under Política.

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