Adolfo Suárez revisitado

La soledad del líder

Cuesta adaptarse a la contaminación que regurgita la política de nuestros días. Y menos mal que aún queda el suficiente espíritu crítico para mirar hacia adelante como si esto fuera a ser flor de un día. ¿Cómo han podido llegar hasta aquí tantas cosas que creímos superadas?

La política ha perdido de vista a la realidad que avanza superando dificultades como si no necesitara de gobernantes. Mal están las cosas para la mayoría de los catalanes, por ejemplo, pero ahí siguen trabajando unos, barrenando otros y, cuando llegan las urnas, votando cada cual como acostumbra. Es lo propio de un país normal que da techo y medicinas hasta los que reniegan de él.

Un país normal; elevar a la categoría de normal lo que en la calle es sencillamente normal fue el carburante del motor que cubrió las distancias entre una dictadura finiquitada en noviembre de 1975 y la democracia vivida en junio de 1977, apenas año y medio después. Aquello sí que necesitó un gobernante amarrado a la caña del timón; un político para llevar a término la travesía más insólita que alguien pudiera haber imaginado a lo largo de todo el pasado siglo. Continue Reading

El Govern en el alero

¿Rebelde?

Lo que viene llamándose política poco tiene que ver con las clásicas acepciones del término. Para la mayoría de los pensadores la política tiene como objetivo el poder. Pero muchos de entre ellos cualifican esa actividad con la búsqueda del bien común, y alguno, caso de Aristóteles, la asocian a la ética. No es lo que estamos viviendo.

Cuando al adversario se le aplica la categoría de enemigo la política se transmuta en guerra. El acoso y derribo es la muestra más común de la hostilidad que ha sustituido al desacuerdo. Casos de acoso y derribo, como el sufrido sin razón por la presidenta de Madrid a costa de su titulación académica, sólo sirven para resquebrajar las bases del otro. Y qué decir del episodio del mantero de Lavapiés.

Por ahí entraron en tromba los podemitas, anarcos y okupas que han florecido tras la crisis y la falta de buen gobierno. La mentira grave es, pero cuando va preñada de acusación delictiva, como es el caso de Mbaye, cae en el delito. Los antisistema organizaron su día en la calle a costa de un pobre hombre que sufrió un infarto a pocos pasos de su alojamiento sin que el policía que por allí andaba pudiera recuperarlo. Continue Reading

Es hora de patriotas

¿Y si estuviéramos equivocados y el problema fuera España? Cataluña, los antisistema y otras desgracias nacionales son síntomas, indicios que hacen pensar en que las cosas no van como estaba escrito. Seguramente porque lo escrito no ha podido seguir la marcha de la realidad. A la Nación se le quedó estrecho el Estado.

La sociedad ha estado viviendo confiada en que alguien, acaso el paso del tiempo, acabaría por resolver los problemas. Para eso están los políticos, pensaba el común, pero no; a lo que demasiados están es a trepar hacia el poder sin pararse en mientes. El país, su partido y todo lo demás parece importarles un rábano. Todo lo sacrifican en el ara de su ambición personal.

Los españoles han comenzado a removerse hartos de tanto fuego fatuo y ávidos de propuestas concretas. ¿Acabarán tomando conciencia de que el problema radica en su propio terreno, en la sociedad de la que salen sus representantes?

Meses perdidos perorando sobre el ser de España, como si hubiera que reinventar la Nación que nos ha legado la Historia en vez de atender a sus desajustes para ponerla en hora. Continue Reading

El dedo y la luna

Lo advirtió Confucio

Como tontos que se quedan mirando al dedo que señala a la luna, políticos de todos los colores llevan tres meses sin ver más allá del maldito juego del nacionalismo catalán. Los inventores de la matraca han triunfado. El país marcha a su aire -lo cual no siempre es malo- pero los encargados de resolver problemas y promover decisiones andan pasmados.

Los ciudadanos aguantan lo que no está en los escritos, y pagan con sus impuestos el bien vivir de sus representantes. Subyugados por las encuestas cada cual tiene su forma de hacer el ridículo, pero en algo coinciden todos: parecen ignorar los intereses generales de la Nación.

Andan… ciertamente no se saben en qué andan; los que tienen la posibilidad de mandar, no mandan y los demás ponen sus mejores esfuerzos en impedirlo. Ver a partidos significativos levantarse de mesas de diálogo, por ejemplo, es lastimoso.

El caso de la Educación es de libro; del libro en el que alguien escribió que hay que impedir la puesta en marcha de cualquier reforma propuesta por otro, o que toda iniciativa ajena ha de ser cortada de raíz. Continue Reading

Rivera cambia de pareja

La pareja en ciernes

No podía ser de otra forma: en su escalada hacia el poder Rivera apuesta por el PSOE. Es natural dado que su ascenso es directamente proporcional al descenso del PP.

Tras aquel pacto para poner en el Gobierno a Sánchez, febrero de 2016, intentona frustrada por Iglesias por las mismas razones que Rivera abandona ahora a Rajoy, C’s se acomodó entre las filas populares a la espera de que el tiempo propiciara otra ocasión.

El apoyo prestado para la gobernabilidad del país, tan frugal y siempre punteado por un gesto de desapego, es agua pasada. Ya pueden reventar las costuras del sistema por Cataluña, necesitar el país unos presupuestos para seguir creciendo, organizar el sistema educativo que la sociedad amerita y poner en su sitio a los antisistema, que Rivera se llama andana. Y con él su muchachada.

¿Para qué seguir dando cuerda a la legislatura que comenzó sosteniendo y ahora, de consuno con Sánchez, Rivera quiere apuntillar? Extraña cuestión. Y no es que ambos estén faltos de razones para ello, pero sus móviles no son tanto aquéllas como el ansia irrefrenable que ambos siente de tocar poder real. Continue Reading

En manos de Putin y Xi

Los caudillos actuales

Situaciones como la actual no son frecuentes en la Historia reciente. Una profunda crisis de líderes políticos, culturales y sociales está generando un estado de incertidumbre como quizá no se vivía desde las crisis prebélicas del último siglo. Y la incertidumbre se transmuta en indefensión cuando la sociedad pierde todo tipo de referentes y comienza a sentir su presente y futuro fuera de control.

El problema no es de aquí, que también; es de todo un mundo que dormía en paz tras la caída del muro de Berlín y la disolución del comunismo soviético que puso punto final a la llamada guerra fría. Un mundo que se sintió libre para desarrollarse respaldado por el gran gendarme norteamericano.

El relajo duró lo que tardó en llegar la intifada musulmana; el 11 de septiembre de 2001 suicidas yihadistas asesinaban a más de tres mil personas en Nueva York. Y por ahí empezó una crisis de hondas consecuencias aún no ha sido superada. Las respuestas se contaron por fracasos y los fracasos fueron tragándose a los líderes que las propiciaron. Ahí quedan los escombros de aquella llamada primavera árabe… Continue Reading