Asaltar la alcaldía de Barcelona después de haber sido primer ministro francés es toda una aventura de riesgo, por muchas que haya vivido su protagonista. Cabe pensar que Manuel Valls no se resigna a vivir el destierro con el que los franceses liquidaron su paso por la política, y aterriza en la ciudad donde su padre, catalán residente en Francia desde los años cuarenta, quiso que naciera.
Su salida de Francia recuerda el episodio de Santa Teresa sacudiéndose de sus sandalias hasta el polvo de su Ávila natal. Y atrás dejó también el Partido Socialista francés al cabo de treinta y siete años de activa militancia.
Fracasado su intento de entrar en las primarias presidenciales de 2012, el nuevo presidente socialista, Hollande, le nombró ministro de Interior, y primer ministro dos años más tarde, cargo del que dimitió para volver a presentarse a las primarias ante la siguiente elección presidencial.
Además de perderlas negó su apoyo al ganador, gesto duramente juzgado por su propio partido, de cuyo grupo parlamentario salió hace año y medio para pasarse al liderado por su exministro de Economía, y ahora nuevo presidente, Macron. Continue Reading ▶






