A este presidente del Gobierno le traen al fresco las críticas de la oposición, por acerbas que sean. Otro cantar son las lanzadas por los mayores de su propio partido. Los medios dieron cuenta de las falacias con que el Gobierno adornaba un diálogo falsario y en la calle el personal, tradicionalmente pastueño, cobró conciencia ciudadana.
Sánchez, viéndose en riesgo de ser arrastrado por la marea, encargó a su vicepresidenta que volviera a mentir aseverando que el Gobierno rompe el diálogo “porque nunca aceptaremos un referéndum de autodeterminación”. Así, pensó el taimado presidente, cerramos la brecha abierta en el partido para poder seguir donde estamos y a lo que estamos.
Pero ¡ay!, al poco de que Calvo anunciara con impostado lamento el triste final del diálogo, desde Barcelona la otra parte de la comisión bilateral de los gobiernos nacional y regional explicó lo sucedido de forma muy distinta. Continue Reading ▶






