Se siente estupendo, un tanto perdona vidas aunque su instinto cainita aflora de cuando en vez para apuñalar a sus rivales únicos, populares y ciudadanos. Preguntarse Sánchez que no sabe qué le ha hecho a Rivera para no quiere nada con él es un sarcasmo por parte del autor de aquel “no es no, y qué parte del no no ha comprendido”. Nuestra historia reciente no tiene registrado otro político con tamaña capacidad de impostura.
Y si al ciudadano lo tiene prendido por el cordón sanitario, a los populares les endilga que están en la prehistoria porque Suárez mentó a los neandertales y su escaso aprecio por la vida. “Ser Suárez no se hereda”, zahirió, y de paso tildó de barbaridad la alusión que hizo el popular a la reciente reforma de una ley norteamericana sobre el aborto.
Cuando se habla de oídas suele pasar lo que no debe pasar. Desde la presidencia del Gobierno el doctor Sánchez debería haberse informado sobre ese asunto, como sobre tantos otros que lapida con su frivolidad. Porque resulta que la barbaridad de Suárez no lo era tanto. Continue Reading ▶






