Lo que llaman “El Debate” fue un adefesio de difícil digestión. No son horas, ni método para aclarar nada. El miedo que el doctor del fraude tiene al cara a cara impuso este encuentro a cinco del que no podía salir otra cosa que un cierto chispeo por los extremos, y así fue. Pero la trampa superó lo previsible con el juego de cámaras dispuesto bajo el amparo de esa llamada Academia televisual.
La broma comenzó por mantener durante horas interminables un errático eje del tiro de cámara, de forma que cuando se veía a los árbitros volverse hacia su derecha a quien realmente miraban estaba a su izquierda. Pronto fue superada por el encuadre con que eran servidos los parlamentos de los únicos contendientes reales, Casado y Sánchez.
Mientras el doctor fraude era enfocado para llenar la pantalla, el candidato popular aparecía sumergido en un fondo gris perla, frío color donde los haya, reclamando a su izquierda las respuestas que nunca obtuvo del sanchista y buscando por el otro lado el contacto con el espectador a través de una cámara que le fue hurtada. Continue Reading ▶






