El arte de cargarse un país

Consultas reales para encomendar la formación de Gobierno

Como hace cuarenta y dos años, hoy los españoles estamos dando al mundo un nuevo ejemplo de lo que una sociedad es capaz de alcanzar cuando en ello pone su empeño. Entonces fue el cómo organizar la convivencia en libertad pasando de la dictadura nacida de una guerra civil a una democracia por todos compartida. Ahora se trata de revelar el recorrido inverso, mostrando la capacidad del mismo pueblo para arruinar su patrimonio, para volver a las andadas que jalonaron los dos últimos siglos de la nación.

En un lóbrego compás de espera, los ciudadanos asisten al empeño de un político fracasado por coronarse jefe de Gobierno sin reparar en costes. Los resortes del Estado a su servicio han grabado dos imágenes falaces. La primera, que sólo él puede hacerse cargo de la administración del país. La segunda, que lo importante es que haya pronto un Gobierno, el Gobierno que él quiera. Continue Reading

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Domingo vuelve a donde nunca se fue

Plácido Domingo recibe los aplausos en Les Arts al término de Nabucco.

No es noticia que la mera presencia de Plácido Domingo agote las localidades del teatro en que actúa. Tampoco que sus salidas a escena provoquen salvas de aplausos. Pero el calor con que los públicos de Salzburgo, Verona, Viena, Hamburgo, Praga o Valencia acogen su vuelta por Europa tiene trazas de amparo frente al linchamiento programado por el feminismo radical travestido de KKK que le cayó encima hace unos meses.

No es el nuestro tiempo de principios sólidos. Vivimos en la modernidad líquida que describió el sociólogo Bauman, donde lo importante no es el reconocimiento, ser valorado, sino el mero conocimiento, simplemente ser conocido. Y así nos va.

El estudio, la integridad y la obra bien hecha no son ya las piedras angulares de nuestro mundo. Es más, en cuanto su presencia brilla en algunas circunstancias o personas se abren rápidamente procesos sumariales para su demolición. Continue Reading

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El bloqueo… real

Recibiendo como dueño de casa en medio del bloqueo

Cuando el eterno candidato habla de bloqueo se está refiriendo a lo suyo. Para Sánchez el país le necesita; él es la clave del arco constitucional, él la tabla de salvación sobre las revueltas aguas de la desaceleración y el paro rampante, él y sólo él sabe cómo resolver el sudoku catalán.

Por eso, tras la noche de resaca electoral, se apresuró a urdir un gobierno progresista, con los comunistas a la violeta -¿progresista con comunistas?, en fin-. Y ahora se extraña de que los demás no quieran servirle de costaleros.

Lo del bloqueo para la formación de un gobierno capaz de administrar los intereses generales de los españoles es una falacia más de las innúmeras que el personaje acumula en sus alforjas. Ha embaucado a medio país con la candonga de que la voluntad popular le dio un mandato claro: unir sus menguantes fuerzas con las no menos menguantes de los Sres. de Iglesias y Montero. Continue Reading

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Un cretino en el Ayuntamiento

Concejal del Ayuntamiento de Madrid y secretario general de VOX

Ese señor con pinta de oficial de las SS que atiende por los apellidos Ortega y Smith está empeñado en cargarse de razón y tantos méritos acumula que, sin duda, hay que dársela: “sí señor, usted es un cretino”.

Entre chuleta de barrio y engominado play boy años setenta, este personaje está poniendo sus mejores esfuerzos por que la entente social populista se adueñe de la alcaldía de Madrid, y ya puestos, del gobierno de la Comunidad.

Es lo propio del populismo más rancio, del tremendismo que juega a cuanto peor, mejor; de los bomberos pirómanos que prenden el fuego para justificar su papel tratando de sofocarlo. ¿Será esa la auténtica dimensión de Vox, o se trata de un saboteador infiltrado entre la derecha extrema? Continue Reading

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Nervios en el sanchismo

Los dos náufragos sosteniéndose a la espera del salvamento

Rufián -qué gran apellido- ha clavado el puñal en todo lo alto del sanchismo. “A un Pedro Sánchez débil y derrotado se le puede llegar a sentar en una mesa de diálogo”. Naturalmente de diálogo entre gobiernos, aclaró, el del Estado y el de la Generalitat. Que no se fían un pelo del candidato autoproclamado a presidir el Gobierno comentó: «porque se dé un abrazo con Pablo Iglesias o con el Papa de Roma no deja de ser el que era hace un mes«. ¿Le habrá tachado de mendaz?

Por si fuera poco, simultáneamente un tal Aragonés García, vicepresidente a la sazón de la Generalitat, expresa haber dejado claro a Sánchez que en la mesa de negociación tienen que estar presente el referéndum de autodeterminación y la amnistía, entre otras cuestiones.

¿Y son estos los bueyes con que el sanchismo pretender arar?

Desde la misma noche de las últimas elecciones los españoles han estado sometidos a un trampantojo diseñado para ocultar la realidad: la responsabilidad de que no haya gobierno es de la oposición. El bloqueo es la clave del trampantojo. Continue Reading

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Un trilero nos quiere gobernar

Cuando La Moncloa era un palacio real, de verdad.

Al trilero instalado en sus funciones presidenciales – ¿a qué dedica su silente interinidad? – sus compañeros de partido, salvo escepciones como Leguina y Redondo, le siguen la corriente como aquella coplilla del siglo XIX decía: “María Cristina me quiere gobernar/y yo le sigo, le sigo la corriente/porque no quiero que diga la gente/que María Cristina me quiere gobernar”. ¿Pudor, vergüenza ajena o simplemente miremos para otro lado que al fin y al cabo es uno de los nuestros? La respuesta se hace esperar, quizá hasta cuando el drama llegue a su cénit.

María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, madre de la futura Isabel II, también asumió funciones, las de reina regente, porque la muerte del Rey Fernando VII sorprendió a la niña con tres añitos. Asumida la corona por su titular, la regente perdió sus funciones y casose con Muñoz y Sánchez Amante, su querido sargento de la guardia de Corps durante años, tantos que los carlistas le achacaron la paternidad de la niña reina.

Aquellos eran escándalos galantes, pero tan gravosos al país como los actuales; la regencia en funciones se estrenó con la primera de las tres Guerras Carlistas, diferendos que aún colean por los territorios en que los reaccionarios se hicieron fuertes. Los de ahora cursan a cara de perro y con la mentira como estandarte. Un nuevo mandato del trilero instalado en el palacete destruido por la guerra civil y reconstruido por Franco en la década de los cincuenta puede terminar como aún nadie sabe.

La actual residencia presidencial pertenece al Estado desde que Carlos IV compró el Real Sitio tras la muerte de la XIII Duquesa de Alba, aquella otra famosa Cayetana que cautivó al autor de los fusilamientos de La Moncloa, precisamente. Y fue la niña Isabel quien ya reinando traspasó la propiedad de toda la finca al Estado.

El trilero demuestra hasta qué punto es capaz de todo con tal de seguir viviéndola, apurando hasta el último sorbo cualquier indignidad que le permita dormir sobre lo que fue su primera medida como presidente: un cambio de colchón. Lo publicitó porque hace año y medio, tras hacerse con un gobierno imposible, no tenía nada más importante que ofrecer a los españoles.

Sigue en las mismas. Tras el pírrico éxito cosechado en unas elecciones trufadas de embustes y ocultaciones, se ha limitado a ofrecer una imagen: el apoyo mutuo entre dos perdedores, un millón trescientos mil votos menos en seis meses. Y de ahí no hay quien le saque mientras corre a un lado y otro los cubiletes con que el trilero oculta la realidad.

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