Con perdón, pero cuando el presidente ha decidido encabezar la guerra no hay quien aguante los partes. A leer sí que ha aprendido, aunque aún le falta la soltura necesaria para dejar de mirarnos a las pupilas durante el eterno cuarto de hora con que trata de convencernos de que está ahí. Pero los guiones son penosos por cursis, y reiterativos como letanías.
Dicen que por oriente hay monjes que recitan mantras sin parar como si así quedaran vacunados. Faltan datos, pero no parece que vayan por ahí las soluciones. Pues en esas está nuestro doctor fraude; diciendo y volviendo a decir el mismo mensaje una y hasta ocho veces por aparición.
La trilogía del donde haga falta, cuando haga falta o como haga falta acabará grabándola en las paredes de las carreteras rurales como tiempos atrás, muy atrás, con una plantilla ponían una, grande y libre al lado de un anuncio del nitrato de Chile, el gran abono que en la tierra esquilmada por una guerra hacía crecer el trigo en las Castillas profundas. Continue Reading ▶






