Cada nuevo día supera los niveles de rufianería alcanzados en el anterior. Me refiero a Pedro Sánchez, presidente del gobierno sancho-comunista instalado en el Reino de España. La sesión parlamentaria del 3 de junio ha marcado una cota que, a no dudar, será pronto superada por costoso que parezca. Pero lo conseguirán, él y sus alfiles y peones, incapacitados todos ellos para hablar con verdad de cuanto se ponga por delante.
La presentación del fraudillo comenzó en un tono tan morigerado que sonaba a falsete hasta que se vino arriba con un “¡viva el 8 de marzo!” que denunció tan prologada impostura. Y es que el personaje tiene un serio problema con la vergüenza. Tan grave que vende y reclama consenso mientras injuria, confunde y descalifica a los dos grupos parlamentarios de la oposición.
Carece de esa capacidad de estimación de la propia dignidad. La falta de vergüenza, la sinvergonzonería, es lo propio del individuo indiferente a cualquier consideración de carácter ético. El deshonor produce acciones ignominiosas. En eso estamos. Continue Reading ▶






