Por si faltara una voz más, ahora ha sido Mario Vargas Llosa quien ha echado la última paletada de tierra sobre los restos mortales del partido de Arrimadas. El Nobel fue una de las estrellas rutilantes de aquel partido que fundó en Cataluña un grupo de ciudadanos conscientes del peligro que significaba la tribu que se había alzado con el poder local.
Con los colores liberales por bandera llamaron la atención de gentes de las principales ciudades del país, hartas del tancredismo con que populares y socialistas contemplaban lo que se venía encima. Buscaron un espacio en aquel bipartidismo, todo lo imperfecto que se quiera pero que permitía el funcionamiento del Estado sin asfixiar a la sociedad, y pensaron que entre el conservadurismo de unos y el socialismo de los otros quedaba un mercado, el del liberalismo, planta de difícil asentamiento en estos lares. Continue Reading ▶






