La derrota del presidente del Gobierno en las próximas elecciones ha comenzado a labrarse en la semana de abril que hoy concluye. Pienso que no es preciso aliviarse con un “tal vez” o “probablemente”. Los atentados perpetrados a la normalidad política, base toda democracia parlamentaria, han colmado el estupor del personal.
Él solo, como corresponde a personaje tan sobrado, echó la última paletada de escoria sobre la residencia de la soberanía nacional función que encomendó a la presidenta del Congreso quien ni corta ni perezosa cambió las reglas del juego horas antes de comenzar el partido sin encomendarse a Dios ni al diablo.
La encargada de garantizar el tránsito por la legislatura del presidente con menor soporte parlamentario propio, descargó en la mesa de tal cámara, silente durante año y pico de pandemia porque las mascarillas se tornaron en mordazas, la artimaña de rebajar la mayoría precisa para designar a los miembros de la llamada comisión de secretos oficiales. Continue Reading ▶






