Hay ocasiones que traen a la memoria aquello de “detesto lo que escribe, pero daría mi vida por que continuara escribiendo”. No es preciso ser tan cínico como Voltaire para lamentar el silenciamiento de una voz pública, como sucedió este fin de semana en España. El cierre de la edición impresa de “Público” ha venido a ser como el último estertor de una muerte anunciada desde la caída de Zapatero. No la del PSOE, el 20-N, sino desde la rendición del expresidente a los intereses de su partido, medio año antes. Él fue su impulsor, del citado diario y del canal “La Sexta”, también hoy en otras manos, por un afán naif de zafarse de los dictados del grupo Prisa, custodio del socialismo cuajado en la Transición que el zapaterismo consideraba obsoleto; a la postre aquello fue fruto del miedo, decían los jóvenes adanistas aún sin saber lo que decían.
Se trataba de sustituir aquella ortodoxia felipista por una visión supuestamente joven, de un izquierdismo más radical que socialista, la memoria histórica como pretexto gauchista, promotor de nuevos derechos y liberador de deberes. Justamente la idea con que Carme Chacón se estrelló en el reciente congreso del partido. Su mentor, Barroso, perdió frente a lo conocido, Rubalcaba y su grupo mediático amigo. Continue Reading ▶






