La presidenta argentina tiene en YPF su judío expiatorio. La pretendida resurrección de la guerra de las Malvinas no ha sido suficiente para acallar las denuncias por corrupción que alcanzan hasta el vicepresidente Boudou. Tampoco ha moderado el fuego amigo que asola las filas del kirchnerismo. Su gobierno manipula los resortes del poder judicial, la fiscalía, la prensa independiente y cuanto se ponga por medio en el ejercicio de un poder sin alternativa; hasta su propio sindicalismo. Ahora da el paso para hacerse con el control de YPF, la primera empresa del Cono Sur.
El objetivo es claro: el controlador de la antigua Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) es extranjero, la española Repsol; el país tiene un déficit fiscal y energético que ensombrece su crecimiento espectacular, y la seguridad jurídica nunca ha sido uno de sus atributos más reconocidos. Continue Reading ▶






