Decíamos ayer que las palabras de Aznar podrían sentarle a Rajoy como un sinapismo. De los dos significados del término –cosa molesta o cataplasma para el catarro- por lo comentado en Bruselas queda claro que ha preferido el castigo a la cataplasma. Lástima, podría haber saludado las palabras de su antiguo mentor como opiniones para él del mayor interés. ¿O no lo son?
A dónde pudiera llevarle ese interés es asunto que, de momento, podría guardarse. Porque no parece razonable que el presidente quiera seguir dos años y medio más sin explicarse; sin dar pistas de qué piensa hacer para volver al crecimiento, dónde vislumbra que estaremos tras esta larga pesadilla, cuándo enfrentará la cuestión catalana, si piensa que hay que reformar o no la ley de partidos, la electoral, la composición de las cámaras; todas, desde las Cortes hasta los Ayuntamientos. Continue Reading ▶






