Parece que se le agotó el reservorio de las buenas maneras; el presidente de la Generalitat se muestra ante los micrófonos cada vez más cabreado. Las encuestas le descubren el vacío que va abriéndose a sus pies y cómo es sobrepasado por sus compañeros de viaje.
Más está amostazado, o avinagrado, porque sus cromos no interesan a Rajoy. No comprende como a los de Madrid parece importarles un bledo quién conduzca la marcha separatista; ¿cómo no me prefieren a mí, un burgués del establecimiento, antes que al Junqueras rojo y republicano?
Y es que puestos a abrir la catarsis que Cataluña precisa, ¿por qué no preferir que la Esquerra Republicana se haga con la conducción del proceso? Tal vez sea ese el detonante necesario para que la burguesía catalana se quiete de en medio a quienes con sus dislates están poniendo en riesgo su nivel de vida y sus ocios y negocios. ¿Estará próximo el fin del pujolismo que ha malbaratado el retorno de la Generalitat que protagonizaron Tarradellas y Suárez? Continue Reading ▶






