Proponer a estas alturas una reforma constitucional para cambiar las raíces del Estado anulando la identidad de la Nación, es una forma de tirar pa’lante el problema catalán, como el puntapié que el jugador de rugby propina al balón para defenderse del acoso y seguir avanzando. ¿Ganar tiempo? tal vez, pero a costa de un precio seguramente prohibitivo y con escasas garantías de éxito.
Parece que cayo en el olvido aquel corolario de la conllevancia a que llegó uno de los más lúcidos observadores del ser español, Ortega y Gasset, hace ya muchos años: Cataluña es un problema con el que tenemos que convivir.
En célebre discurso en el Congreso de la II República, mayo de 1932, decía Ortega que “después de todo, no es cosa tan triste eso de conllevar. ¿Es que en la vida individual hay algún problema verdaderamente importante que se resuelva? La vida es esencialmente eso: lo que hay que conllevar, y, sin embargo, sobre la gleba dolorosa que suele ser la vida, brotan y florecen no pocas alegrías”. Continue Reading ▶






