Los protagonistas de eso que ellos mismos han bautizado como “nueva política” no traen nada nuevo en las alforjas. Uno, el coletudo, bate todos los registros retrotrayéndose hasta Lenin. Los otros dos jóvenes aspirantes a mandar se quedan más cerca; el ciudadano Rivera lleva ya meses travistiéndose de Suárez, el socialista Sánchez acaba de hacerlo al aportar como gran activo a la vida nacional de la segunda década del siglo XXI aquel mantra, “puedo prometer y prometo”, con que el líder de la Transición presentó su candidatura a la presidencia del Gobierno ahora hace treinta y nueve años.
Nada nuevo ni mejor se le ha ocurrido al candidato socialista, y mira que hay motivos y argumentos para comenzar con ideales, ambiciones, aires nuevos la campaña electoral del 2016. Pues ni uno; Sánchez se limitó ayer a prometer decencia, diálogo y dedicación. Punto; más que programa parecían los votos de un novicio: seré bueno, simpático y trabajador.
Y como la imagen manda, su equipo decidió cobijar tan piadosa jaculatoria bajo el paraguas de aquel hombre de acuerdos y reformas grandes, hoy bendecido por la Historia. Aquel presidente del que un vicesecretario general socialista tildaba entonces de tahúr del Misisipi, o emparejó con el golpista general Pavía del siglo XIX. Continue Reading ▶






