De los cientos de millares de españoles que vieron hace dos noches la entrevista de Evole con el presidente de la Generalitat, muchos no pudieron menos que recordar el llamado test del pato. Ya saben: si parece un pato, nada como un pato y grazna como un pato…
A lo largo de toda la conversación el personaje no dejó espacio alguno para la duda: es un pato.
No se permitió un escarceo inteligente, ni siquiera el sentido del humor que según sabios científicos nos distingue del resto de los bípedos. Nada; sólo la mentira hasta el extremo de no recordar su no tan lejana oposición a la celebración de referéndums de autodeterminación en situaciones auténticamente coloniales.
Que la institución estatal más relevante en Cataluña esté sometida al arbitrio de este personaje no tiene ningún sentido. Resultaba patético; constituye la prueba más clara de lo bajo que ha caído la política. Continue Reading ▶






