El acabose final

Yolanda Díaz con Irene Montero en días de vino y rosas.

Día memorable. Un Gobierno de la Nación aprueba en la misma sesión dos decretos, dos, sobre un único asunto: la vivienda, primer problema de los españoles que han ignorado hasta enterarse el fin de semana por el desahucio de una anciana. Y los remite al Congreso para que el viernes… ¿qué, aprueba uno o el otro, los dos simultáneamente, o ninguno de los dos?

Un Gobierno partido en dos es algo que tal vez merezca la pena sufrir. Porque sufrir, va a dar que sufrir. Al frente, un aventurero demediado al que, desde la una vicepresidenta hasta el último mindundi con cartera, le sacan el dedo de mandar a ya sabe usted dónde.

“Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”, y punto final. Es lo que tiene el marxismo de Groucho, tal vez única fuente ideológica del sanchismo. De hecho, durante ocho años ha venido practicándolo con esmero y sin descanso. Y en el día de ayer pudo haber sido la máxima con que los veintitantos sentados a la mesa del Consejo dieron por cerrado el enfrentamiento entre la tropa sanchista y los saqueadores menguantes que sienten ya el vacío bajo sus pies.

Qué humano es el frío que sienten quienes se ven a punto de caer a la intemperie. Qué ridículo ver sus protestas sin dejar los sillones, moquetas, ujieres, autos oficiales y la pasta a fin de mes. Y cuán significativo comprobar que el amo del partido dominante en la coalición no tiene arrestos ni para redactar el cese de sus rémoras.

En cualquier caso lo de los desahucios, alquileres y demás ha servido a Sánchez para distraer la atención por unos días de lo que se juega, como está sirviendo la invasión marroquí en Ceuta. Y ahora asoma lo de aquel payaso que dio un golpecito de Estado en Barcelona y, como los etarras, volverá a dormir en su casa como cualquier ciudadano normal.

En ello se está dejando el alma, o lo que le pueda quedar, el señor Conde-Pumpido. El asalto al Tribunal Supremo pasará también a la historia como paradigma de la conculcación de los principios fundamentales del Estado de Derecho. Que el presidente del Tribunal Constitucional, dócil siempre a los intereses del titular del poder Ejecutivo, irrumpa en la administración de Justicia no hace otra cosa que seguir la pauta de un Gobierno obsesionado por el control de todos los pesos y contrapesos de una democracia.

Y, por cierto, coincidiendo con la visita oficial de Macron el Senado rechazó hoy el Tratado de amistad y cooperación entre España y Francia.

En fin, y a todo esto, Delcy, oro y petróleo para el convento.

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Posted martes, septiembre 29th, 2026 (1 hour ago) under Política.

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